Ese día, Boca no tenía indumentaria alternativa propia y, por ese motivo, tuvo que buscar otra opción. En ese partido, finalmente usó dos camisetas: una en cada tiempo. En la primera mitad del encuentro, usó la casaca de Newell’s All Boys de Rosario y, en la segunda parte, la camiseta de Ferro Carril Oeste.
En esa oportunidad, el Xeneize venció 4 a 0 al Matador de Victoria en un partido que terminó siendo anecdótico, en un torneo en el cual quedó en el sexto puesto de la tabla de posiciones.
Casi 50 años después de ese hecho, ocurrió un suceso similar. En la tarde del 8 de julio de 1984 el Xeneize recibió a Atlanta en La Bombonera por la 15° fecha del Campeonato Metropolitano de Primera División. Como los dos equipos coincidieron en los colores, se llevó a cabo un sorteo para ver quién debía cambiar de camiseta. Finalmente, Boca, el equipo local, tuvo que buscar una camiseta alternativa, pero, como no tenían ninguna en el predio, buscaron otra solución: jugaron con camisetas blancas de entrenamiento, sobre las cuáles los utileros le pintaron los números a mano.
En ese momento, la situación que atravesaba Boca a nivel institucional era totalmente distinta a la actual y, según avalan los hechos, el Xeneize transitaba el peor año de su historia.