Superclásico

Boca y la chance de cambiar el paradigma para dejar de sentirse inferior ante un River al que le duelen los golpes

El millonario pareciera llegar con menos complejos por los duelos recientes entre ambos. Por eso para el Xeneize este partido reviste mayor importancia y el desafío de trazar un cambio de era.
por Hugo Balassone | 13 de marzo de 2021 - 16:15
Boca y la chance de cambiar el paradigma para dejar de sentirse inferior ante un River al que le duelen los golpes

Un nuevo Boca-River. Cada vez mas potente. De Madrid para acá todos con una resonancia especial. Si todo el tiempo uno y otro buscan la excelencia, acá tienen el escenario adecuado. Mientras Boca aguardará por Cardona, con molestias musculares, hasta último momento, River tiene el equipo definido desde el miércoles, pero el propio Gallardo no se lo confía ni a su almohada.

Ambos entrenadores buscarán sorprenderse con algún nombre o alguna función que pueda desatar el partido. El técnico de River incitó sutilmente a que Russo repita equipo. Pensando que esa formación sin la pelota puede sufrir mucho.

Boca viene de tener su función de gala. Esa goleada frente a Vélez lo impulsaba a optimizar sus virtudes donde estableció pequeñas sociedades que lo hicieron impiadoso. Pero ese Villa y ese Tévez de Liniers necesitaron de Cardona para conseguir la perfección. Y si éste no llega, el cristal se rompe.

Russo, por si acaso, probó la opción nunca utilizada hasta aquí de jugar con tres centrales (Zambrano, López e Izquierdoz). Esto está pensado en cubrir mejor el juego largo de River hacia Suarez y liberarlo a Fabra por ese costado izquierdo donde Boca establece lo mejor de su fútbol.

River se aferra a la presencia de Jonatan Maidana para endurecer a una defensa frágil en el mano a mano. Y tiene opciones Gallardo para "defender atacando" como lo ha conseguido tantas veces. En ese menú, podría incluir a Julián Alvarez para preocupar a Fabra, pensar en Zuculini o Ponzio para inhibir a Cardona, o hasta soltarlo a Palavecino que siempre entra bien.

Gallardo enfatizó el factor emocional en este tipo de partidos, y River pareciera llegar con menos complejos que Boca por las historias recientes en sus choques. Boca está ante una posibilidad única de dejar de sentirse inferior y buscar dañar a un River que parecieran dolerle los golpes como nunca antes.

Está en juego, para los de Russo, un cambio de paradigma. No le ha resultado a Boca en los últimos años tomar tantos recaudos. Tendrá que creer en lo propio más que dejarse someter.

Desde ese punto que pueda trazar un cambio de era, el partido reviste más significado para Boca que para River. El inmenso desafío de mostrarse más templado ante los grandes duelos en el clásico. La posibilidad de romper los prejuicios. Jamás un Superclásico más. Menos en estos tiempos donde se superan todo el tiempo.

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