Es un viaje del paraíso al infierno sin escalas.
El nuevo VAR de la FIFA vino con todo: 12 cámaras especializadas instaladas bajo el techo de cada estadio de Qatar. Todas son capaces de seguir 29 puntos corporales diferentes por jugador con datos que se toman 50 veces por segundo.
Me siento incapaz de verle la belleza a la tecnología. Soy un pájaro extraviado que mira todo por si acaso. Estoy lejos de adaptarme a la revolución de sentimientos que trajo este VAR. Es molesto tener que esperar para celebrar un gol. O peor, festejar con inseguridad.
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Polémica instalada: ¿salió la pelota en el gol de Japón a España? (Foto: EFE)
¿En qué momento cambió todo? Divago, pienso en mi abuelo Sixto, él me enseñó a ver fútbol.
Mi abuelo creó un mundo que tuvo como protagonista a la pelota. Migración forzosa mediante, llegó a Buenos Aires desde España en 1913. En los bolsillos tenía una radio pequeña en sintonía con alguna AM, esas que a las siete de la tarde llenaban sus frecuencias con información deportiva.
“Es la hora del deporte”, decía mi abuelo y había que estar en silencio. El era el fútbol y sus historias. Mi abuelo fue esa pérdida al final de mi infancia que me costó olvidar.
Pensar en mi abuelo me sirve para preguntarme: ¿Cómo miraría hoy los partidos? Hasta la misma pregunta teme responderse.
Qatar 2022 es el segundo Mundial con la herramienta del VAR, pero el primero que posee el llamado "offside automático", ese que en un rato te hará gritar goles que no serán. Créanme.
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El VAR trajo una revolución de sentimientos. (Foto: Reuters)
La final del Mundial de 1930 entre Argentina y Uruguay se jugó con dos pelotas distintas. Cada selección quería jugar con una pelota hecho en su país. Eso fue un problema para el árbitro de la final, quien tuvo que hacer un sorteo y el mismo sentenció que se iba a jugar con pelota argentina en el primer tiempo y la uruguaya en la segunda parte. Las dos eran de cuero inflados a puro pulmón. Argentina se fue ganando el primer tiempo por 2-1. Pero el segundo tiempo fue todo de Uruguay: metió 3 goles y venció a la Argentina por 4-2.
La pelota en Qatar hoy tiene nombre, se llama Al-Rhila y viene con un sensor que envía datos de hasta 500 veces por segundo. ¿A dónde viajan esos datos? A la sala de videos de los partidos que buscan detectar todo con precisión.
Quiero volver a festejar un gol con la tranquilidad de que nada ni nadie va a volver el tiempo atrás.