Salud

Un jugador ingresó a la cancha con su hijo con autismo y compartió un conmovedor mensaje

Ricardo Guillermo Ávila juega en Güemes de Santiago del Estero y buscó generar conciencia para explicar situaciones y sensaciones que la persona con Trastornos del Espectro Autista (TEA) y sus familias deben pasar a diario.
Con el hashtag “Yo hablo de autismo”

Con el hashtag “Yo hablo de autismo”, el futbolista publicó la emocionante imagen en la que ingresa con su hijo al campo de juego. 

En el partido que ayer vencieron por 2-1 a Almirante Brown, se viralizó una postal llena de amor. Es que el jugador decidió salir a la cancha con su hijo con autismo. La imagen sirve para explicar situaciones y sensaciones que la persona con Trastornos del Espectro Autista (TEA) y sus familias deben pasar a diario.

Con el hashtag “Yo hablo de autismo”, el deportista publicó la emocionante imagen en la que ingresa con su hijo al campo de juego tras el primer triunfo de su equipo.

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“SI supieran lo que sentía mi corazón por eso momento tan hermoso que me regaló el fútbol. Aquí está tu papá y vamos a darle lucha a todo, te amo hijo”, escribió en la publicación que rápidamente se viralizó. Con su imagen buscó visibilizar una problemática que puede ayudar a comprender mejor el autismo.

Hablemos de autismo

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno que afecta la habilidad para interactuar y comunicarse socialmente. Es una afección del neurodesarrollo que presenta alteraciones en la comunicación y en las interacciones sociales, junto a otras características, como comportamientos repetitivos, restringidos y estereotipados.

Las manifestaciones pueden ser muy variables entre las distintas personas de acuerdo a su crecimiento y maduración.

Las señales de alerta que pueden aparecer son:

  • Falta de respuesta cuando al niño o niña lo llaman por su nombre (a partir del año de edad).
  • No señala objetos mostrando su interés (a partir de los 14 meses de edad).
  • No juega con situaciones imaginarias (a partir de los 18 meses de edad).
  • Evita el contacto visual y prefiere estar en soledad.
  • Retraso en el desarrollo del habla y del lenguaje.
  • Falta de reciprocidad ante la demostración de los sentimientos de otras personas.
  • Irritabilidad frente a cambios mínimos.
  • Repetición de palabras o frases.
  • Movimientos incontrolados del cuerpo, sobre todo de las manos.

No se conocen las causas. Se sospecha que hay una predisposición genética pero que además influyen otros factores.

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