Sin embargo en las últimas horas empezó a haber ciertas complicaciones cuandose pensaba que estaba todo cerrado. El reparto de lugares con la UCR provincial se "empiojó" después del pase que tuvo la diputada provincial del partido Fe, Natalia Sánchez, a las filas del Frente de Todos.
“Es un problema más grande a resolver el que se tiene en la Provincia, porque realmente alguna de las discusiones son demasiado barretas”, se sinceró en diálogo con este medio uno de los negociadores. Uno de los temas troncales -por fuera de lo que son los lugares dentro de la estructura de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires- tiene que ver con el lugar que ocupará el ex ministro de Gobierno, Bruno Screnci Silva.
En los planes está que el ex ministro ocupe un espacio en el directorio del Banco Provincia desde donde podrá tener una estructura para proseguir con su trabajo como armador no sólo en la provincia de Buenos Aires sino también a nivel nacional.
A eso hay que sumarle las internas que se desataron por la postura con la re-reelección de los intendentes. En la antesala de un nuevo fallo judicial que consideran será favorable para los intendentes que buscan volver a presentarse en el 2023, la ex gobernadora y diputada nacional María Eugenia Vidal se puso al frente de la cruzada para evitar cualquier tipo de artilugio legal para saltear esa ley. La respuesta que recibió fue casi automática; varios jefes comunales de Juntos por el Cambio pusieron el grito en el cielo y la acusaron de hacer esa acción con el objetivo de demostrar que todavía tiene gravitancia dentro de la provincia de Buenos Aires.
Para los radicales, además, ese reclamo chocó no sólo con la dirigencia bonaerense sino también con los dirigentes radicales nacionales, como es el caso del titular del interbloque en Diputados, Mario Negri, que ya se manifestó en contra de cambiar la normativa.
Por fuera de la situación bonaerense, el jefe de Gobierno porteño también mira cerca la Ciudad y tiene pensado avanzar con la distribución en la Ciudad pero sin menos vértigo que en la provincia.
A priori tiene pensado tomarse, cinco o seis meses para terminar de ordenar el pago chico. Allí la alianza con la UCR, sobre todo con el senador nacional Martín Lousteau y el diputado nacional Emiliano Yacobitti se mantiene inalterable. Aunque poco a poco empieza a generar algunos rechazos dentro del espacio.
Es que muchos de los sectores más tradicionales del PRO empiezan a ver que Rodríguez Larreta se encamina a pensar en algún dirigente del radicalismo como compañero de fórmula. Incluso tiene un nombre predilecto: el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés.
La tensión, palpable, dentro del PRO queda entonces como la discusión que tiene que saldar el jefe de Gobierno. No son pocos los funcionarios de segundas y terceras líneas disconformes con la relación con el radicalismo. Temen que los acuerdos con la UCR capital se terminen de romper o terminen por perjudicar al PRO. Muchos interrogantes y variantes por las cuales los próximos meses el alcalde porteño se recluirá en el territorio que gobierna.