Nicolás Pachelo es el principal acusado en este nuevo juicio para conocer la verdad de lo que pasó con María Marta García Belsunce, asesinada hace casi 20 años en su casa del country El Carmel.
Nicolás Pachelo es el principal acusado en este nuevo juicio para conocer la verdad de lo que pasó con María Marta García Belsunce, asesinada hace casi 20 años en su casa del country El Carmel.
En esta otra nota podés leer 5 razones para creer que Nicolás Pachelo mató a María Marta García Belsunce.
1) No hay testigos directos del crimen: por más que esté probado que Pachelo estaba dentro de Carmel al momento del crimen, no hay un solo testigo que lo haya visto huir de la casa de María Marta, armado o ensangrentado.
2) No hay evidencias científicas: Pachelo fue uno de los primeros en aceptar someterse a las pruebas genéticas para cotejar su perfil con el de los tres misteriosos ADN de dos hombres y una mujer nunca identificados, cuyos rastros de sangre fueron descubiertos meses más tarde por pericias de luminol en una pared de la escena del crimen y que, al día de hoy, nunca se pudo tener la certeza de que sean del mismo día del hecho.
3) No hay arma que lo incrimine: nunca fue hallada el arma homicida, que, por los cinco proyectiles extraídos del cráneo de la víctima en la autopsia y el plomo que fue arrojado por el inodoro y luego recuperado del pozo ciego de la casa (el "pituto"), se sabe que fue un revólver calibre .32, probablemente viejo o en mal estado.
4) La coartada: Pachelo asegura que el día del crimen se fue de Carmel rumbo a Capital Federal y que, a las 19.40, ya estaba comprando junto a su madre un regalo para uno de sus hijos en una juguetería de shopping Paseo Alcorta del barrio de Palermo. Su madre, Silvia Ryan, antes de suicidarse en 2003, dejó una nota ratificando esta versión y el ticket de la compra. La fiscalía anticipó que iba a demostrar con las antenas de telefonía celular que el acusado fabricó "una coartada absolutamente falsa".
5) La primera investigación: el primer fiscal del caso, Diego Molina Pico, quien tardó 36 días en ordenar la autopsia y descubrir que la muerte de García Belsunce había sido un homicidio, nunca investigó a Pachelo como un verdadero sospechoso. Lo hizo declarar como testigo, nunca fue allanada su vivienda. Siempre apuntó al viudo y a la familia como autores y encubridores del asesinato, algo que años más tarde se revirtió con distintos fallos absolutorios.