Según la hipótesis que los magistrados dieron por demostrada, los hechos sucedieron en el consultorio del profesional en Río Grande, entre el 4 de junio de 2013 y el 14 de noviembre de 2015, desde que la víctima tenía 11 años y hasta que cumplió 13.
Además, se demostró que el acusado le suministró pornografía al niño “entre el 19 de junio y el 18 de julio de 2013”.
Gordillo Ojeda se negó a declarar durante el juicio, pero en cambio declararon como testigos tanto la propia víctima, que ahora es mayor de edad, como su madre, además de otras cinco personas, entre ellas la psicóloga personal del acusado.
El brutal testimonio de las víctimas de Raúl Gordillo
El fiscal López Oribe explicó a medios fueguinos que el niño se realizaba un tratamiento para la colocación de brackets a mediados de 2013, cuando tuvieron lugar los hechos investigados. Según el acusador, el mismo odontólogo tuvo causas similares que fueron cerradas por “soluciones alternativas o por acuerdos monetarios” con las víctimas, y que incluso registra una detención en Chile en 2009.
En Tierra del Fuego “también existieron otras denuncias en las que padres y chicos manifestaron haber vivido situaciones similares”, dijo el fiscal.
Uno de ellos dio su testimonio al Diario Prensa de Tierra del Fuego.
"Mis penurias comenzaron desde mis 6 años hasta los 19. Al comienzo solo eran manoseos cuando yo iba a la casa de su madre a jugar. Cuando íbamos al baño, él entraba, nos frotaba el pene, nos sacudía, nos llegaba a masturbar. Un día me llevó en su auto a otro consultorio que en esa época tenía detrás de la Virgen del Carmen, por calle Alberdi", dijo.
"Recuerdo que me hizo bajar y quiso tocarme. Yo me defendí como pude, era un nene de unos 7 años, y corrí para esconderme aterrado debajo de un escritorio del consultorio. El me agarró, me sujetó las dos manos, se subió arriba mío y comenzó a frotar su pene contra mi cola. Yo le rogaba que me dejara, empecé a llorar pero me penetró por primera vez. Me dolió muchísimo, era un dolor constante, le pedía que saliera pero me decía que con el tiempo me iba a gustar y que se me iba a pasar el dolor. Desde entonces esa escena se repite como una pesadilla constante en mi cabeza, y cada vez voy encontrando más detalles sobre cómo estaba el escritorio, cómo era la casa… es terrible, muy traumático", agregó la víctima