Dolor por el hallazgo de Ramiro Nast dentro de una heladera
La tranquilidad habitual de la localidad santafesina de Funes quedó abruptamente quebrada en las últimas horas tras conocerse un caso que sacude a toda la región. El hallazgo del cuerpo sin vida de Ramiro Nast, un joven de 23 años que llevaba varios días desaparecido, abrió una investigación por homicidio que ya tiene a un sospechoso detenido y a otros posibles implicados en la mira de la Justicia.
La tranquilidad habitual de la localidad santafesina de Funes quedó abruptamente quebrada en las últimas horas tras conocerse un caso que sacude a toda la región. El hallazgo del cuerpo sin vida de Ramiro Nast, un joven de 23 años que llevaba varios días desaparecido, abrió una investigación por homicidio que ya tiene a un sospechoso detenido y a otros posibles implicados en la mira de la Justicia.
El hecho, que reúne elementos propios de un crimen brutal y un posterior intento de ocultamiento, genera conmoción tanto por las circunstancias de la muerte como por el lugar donde fue encontrado el cadáver: una heladera abandonada en un zanjón, en una zona de difícil acceso.
Ramiro Nast había sido visto por última vez durante la noche del Viernes Santo. Según reconstruyeron sus allegados, el joven había salido para asistir a una reunión social en inmediaciones de la garita 16, en Funes, una zona frecuentada por jóvenes durante los fines de semana.
Con el paso de las horas y la falta total de comunicación, la preocupación comenzó a crecer. Su familia intentó contactarlo sin éxito y, al no obtener respuestas, decidió radicar la denuncia por averiguación de paradero.
A partir de ese momento, se activó un operativo de búsqueda que combinó esfuerzos policiales, municipales y el compromiso de vecinos y amigos, quienes se sumaron espontáneamente a la difusión del caso en redes sociales y a los rastrillajes en distintos puntos de la ciudad.
La madre de Ramiro, Yanina, se convirtió en una de las caras visibles del desesperado pedido de ayuda. Acompañada por familiares, amigos y vecinos, encabezó recorridas, pegó carteles y difundió la imagen de su hijo con la esperanza de obtener alguna pista.
Durante todo el fin de semana, el entorno del joven se mantuvo en estado de alerta, organizando grupos de búsqueda y presionando para que las autoridades intensificaran los operativos.
La angustia crecía con cada hora sin novedades. Sin embargo, nadie imaginaba el desenlace estremecedor que se confirmaría días después.
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El lunes por la tarde, cerca de las 16:30, un operativo en la zona de Paysandú y Tomás de la Torre terminó con el hallazgo del cuerpo de Ramiro Nast. El lugar, ubicado a pocos metros de la avenida Córdoba, presenta características que dificultan el acceso: zanjas profundas, vegetación abundante y sectores anegados.
Allí, en el zanjón sur de la vía férrea, los rescatistas detectaron una heladera abandonada parcialmente sumergida en el agua. La escena ya resultaba sospechosa.
Cuando lograron inspeccionarla, confirmaron lo peor: en su interior se encontraba el cuerpo sin vida del joven desaparecido.
El procedimiento para retirar el cadáver no fue sencillo. Las condiciones del terreno obligaron a desplegar un importante operativo técnico.
Participaron brigadas de Protección Civil, Bomberos Voluntarios y equipos especializados en rescate acuático. Para poder extraer la heladera del zanjón, los efectivos debieron asegurarla con cuerdas, montar una estructura metálica improvisada a modo de pasarela y utilizar un malacate acoplado a un patrullero.
El cuerpo fue finalmente retirado del canal Salvat tras varios minutos de trabajo intenso, en medio de la mirada conmocionada de quienes seguían el operativo.
Tras el hallazgo, la causa dio un giro inmediato y pasó a ser investigada como homicidio. Fuentes vinculadas al caso indicaron que ya hay un hombre de 29 años detenido, quien sería una pieza clave en la reconstrucción de lo ocurrido.
Sin embargo, los investigadores sostienen que no habría actuado solo. La hipótesis principal apunta a la participación de al menos otras dos personas, que habrían intervenido tanto en el asesinato como en el posterior traslado y ocultamiento del cuerpo.
El modo en que fue descartado el cadáver —dentro de un electrodoméstico voluminoso y en una zona poco visible— sugiere cierto grado de planificación, lo que refuerza la idea de un crimen con múltiples implicados.
Según trascendió, efectivos de la Comisaría 23° ya se encontraban trabajando en la zona en base a datos obtenidos durante la investigación.
Testimonios, análisis de movimientos y posibles registros previos habrían orientado el rastrillaje hacia ese sector específico de Funes.
Ese conjunto de indicios fue determinante para localizar la heladera, un elemento que, de otro modo, podría haber pasado desapercibido en medio del paisaje irregular del zanjón.
A pesar del avance en la causa, aún quedan numerosos interrogantes por esclarecer. Entre ellos, el móvil del crimen ocupa un lugar central.
Los investigadores buscan determinar:
Qué ocurrió exactamente durante la noche de la desaparición
Quiénes estuvieron con Ramiro en sus últimas horas
Cuál fue el desencadenante del ataque
Cómo se organizó el traslado del cuerpo hasta el lugar del hallazgo
Además, se aguardan los resultados de la autopsia, que permitirán establecer con mayor precisión la causa de muerte y aportar datos clave para la causa judicial.
El caso generó una profunda conmoción en Funes y en toda la provincia de Santa Fe. La brutalidad del hecho y la juventud de la víctima provocaron un fuerte impacto social, que se tradujo en muestras de dolor, indignación y pedidos de justicia.
Vecinos de la zona expresaron su preocupación por la seguridad y reclamaron mayor presencia policial y medidas preventivas, especialmente en sectores menos transitados como el lugar donde fue hallado el cuerpo.
Mientras la investigación avanza, la familia de Ramiro enfrenta el momento más difícil. La búsqueda que comenzó con esperanza terminó de la peor manera.
El acompañamiento de la comunidad continúa, pero el dolor por la pérdida es irreparable. Ahora, el principal reclamo es que el caso se esclarezca por completo y que todos los responsables enfrenten las consecuencias.
Lejos de cerrarse, la causa se encuentra en una etapa inicial. Cada nueva evidencia puede modificar el rumbo de la investigación, en un expediente que promete avanzar con rapidez dada la gravedad del hecho.
Por estas horas, los esfuerzos están puestos en consolidar pruebas, tomar declaraciones y determinar el grado de participación de cada sospechoso.
El crimen de Ramiro Nast no solo dejó una víctima, sino también una serie de preguntas que la Justicia deberá responder para reconstruir lo ocurrido y brindar algo de alivio a una comunidad golpeada por la tragedia.