DOLOR ABSOLUTO

El doloroso último adiós a Juan José Nardelli, el policía asesinado

El sargento retirado asesinado en Ituzaingó esperaba a su esposa en un spa cuando lo abordaron los delincuentes. El hecho conmocionó a la comunidad.

El doloroso último adiós a Juan José Nardelli, el policía asesinado

El sargento retirado asesinado en Ituzaingó fue identificado como Juan José Nardelli, de 55 años. Se trataba de un efectivo retirado de la Policía Federal Argentina que fue abordado por al menos un delincuente cuando esperaba a su esposa frente a un spa, sobre la avenida Presidente Perón al 7800. El ataque ocurrió en pleno día, y terminó con un tiroteo en el que el ex policía intentó defenderse.

Nardelli estaba dentro de su camioneta Volkswagen Amarok azul y llevaba consigo su arma reglamentaria. Según detallaron fuentes judiciales, cuando uno de los atacantes intentó abrir la puerta del vehículo, el sargento reaccionó y se produjo un intercambio de disparos. La situación se descontroló en segundos.

Uno de los proyectiles impactó de lleno en el pecho de Nardelli. Su esposa, que se encontraba dentro del establecimiento, escuchó los disparos y al salir se encontró con la escena devastadora: su marido gravemente herido dentro del vehículo.

Minutos después del ataque, una ambulancia llegó al lugar y trasladó a la víctima al Hospital de Haedo. A pesar del esfuerzo médico, Nardelli falleció poco después de su ingreso debido a la gravedad de la herida.

Los delincuentes que participaron del hecho se dieron a la fuga en un Citroën C4 Cactus. Sin embargo, durante su huida, cambiaron de vehículo en al menos dos ocasiones. Todos los autos utilizados por la banda habían sido denunciados por robo y estaban identificados con pedido de secuestro.

El accionar de la banda tuvo una vuelta más dramática. Uno de los delincuentes, identificado como Marcos Uriel Catalán, de apenas 18 años, recibió un disparo en el rostro durante el enfrentamiento con Nardelli. Horas más tarde, sus propios cómplices lo dejaron abandonado en la guardia del Hospital Carrillo, en Ciudadela. Ingresaron con el joven herido, lo dejaron tendido y se fueron sin dar explicaciones. Catalán murió poco después.

En paralelo, los investigadores lograron detener a un adolescente de 14 años que manejaba el vehículo en el que abandonaron al ladrón herido. Su captura permitió reconstruir parte del recorrido de la banda y sumar datos clave a la causa.

La Comisaría 3ª de Ituzaingó está a cargo de la investigación, que fue caratulada como “homicidio en ocasión de robo”. Fuentes judiciales aseguraron que hay al menos dos prófugos más que ya están identificados.

Las cámaras de seguridad del municipio fueron clave para reconstruir el recorrido de los vehículos. También se están analizando los teléfonos incautados y los mensajes de las redes sociales que los delincuentes utilizaron para coordinar el golpe.

“Estamos avanzando con todas las medidas necesarias. No vamos a descansar hasta esclarecer completamente el hecho”, indicó un vocero del caso.

La muerte de Nardelli generó una ola de mensajes de dolor en redes sociales. Familiares, amigos y ex colegas de la fuerza policial lo despidieron con sentidas palabras. “Hace dos semanas estuve con él en Morón... Que en paz descanses amigo, Juan José”, publicó Luis Ángel, uno de sus allegados, en su cuenta de Facebook.

La Asociación Civil Grupo de Viudas y Familiares de Policías Federales Caídos en Cumplimiento del Deber también se pronunció sobre el crimen. “Con gran dolor lamentamos la pérdida del Sargento 1° (R) Juan José Nardelli, perteneciente a la Policía Federal Argentina. Acompañamos en este difícil momento a familiares, amigos y camaradas. Que en paz descanse y brille para él la luz que no tiene fin”, expresaron en un comunicado.

El caso de Juan José Nardelli reabre el debate sobre la inseguridad en el conurbano bonaerense y expone cómo ni siquiera los ex agentes de las fuerzas están a salvo de la delincuencia. Su historia representa una postal dolorosa de lo que muchas familias enfrentan a diario: robos violentos, impunidad y vidas truncadas.

El hecho de que se tratara de un sargento retirado no fue impedimento para que los atacantes ejecutaran el golpe. Incluso sabiendo que podía estar armado, no dudaron en avanzar. El mensaje es claro y alarmante: ya no hay perfil que disuada a los delincuentes.

Vecinos de Ituzaingó también se expresaron en redes. Algunos reclamaron por mayor presencia policial en la zona y otros señalaron que la avenida Presidente Perón se convirtió en un punto crítico, donde los robos se repiten con frecuencia.

"Esto no puede seguir así. Todos los días tenemos que mirar para todos lados. Hoy fue Juan José, pero mañana puede ser cualquiera", expresó una vecina en un grupo barrial de Facebook.

El dato que más sorprendió a los investigadores fue la participación de un adolescente de tan solo 14 años en un hecho de esta magnitud. Según trascendió, este joven habría sido el conductor del vehículo utilizado para abandonar al cómplice herido. Aunque por su edad es inimputable, su participación abre un nuevo capítulo en el análisis del reclutamiento de menores en redes criminales.

Los investigadores no descartan que la banda estuviera integrada por delincuentes mayores que utilizaban a menores para reducir las penas en caso de ser atrapados. Una práctica cada vez más común en el Gran Buenos Aires.

El relato de lo que sucedió es tan simple como estremecedor. Un hombre espera dentro de su vehículo mientras su esposa se realiza un tratamiento. En un abrir y cerrar de ojos, la escena se convierte en un tiroteo. Los delincuentes querían robar la camioneta o pertenencias personales. Pero se encontraron con una víctima dispuesta a defenderse. Y el final fue trágico.

Nardelli usó su arma, pero no logró repeler el ataque. Su intento de defensa le costó la vida.

Juan José Nardelli había formado parte de la Policía Federal durante décadas. Había llegado al grado de sargento primero antes de retirarse. Su carrera estuvo marcada por el compromiso con la seguridad pública. Tras su retiro, llevaba una vida tranquila en el conurbano, junto a su esposa y sus hijos.

Su historia, sin embargo, quedó marcada por este episodio brutal. El crimen dejó en evidencia la falta de límites en la violencia urbana. Y puso nombre y rostro a una de las muchas víctimas que caen bajo el fuego de la delincuencia.