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Exclusivo A24 | Un anciano de 90 años murió "de tristeza" luego de que le robaran $130 millones con el cuento del tío

Ocurrió días atrás en el barrio porteño de Belgrano. Los estafadores simularon una llamada telefónica de su hermana y le enviaron un remís para que les entregara la plata.
Le hicieron el cuento del tío y murió de tristeza. Tenía 90 años. 

Le hicieron "el cuento del tío" y murió de tristeza. Tenía 90 años. 

Ernesto, un hombre de 90 años que vivía en el barrio porteño de Belgrano, murió de “tristeza” luego de que un grupo de estafadores le hicieran “el cuento del tío” a través de un llamado telefónico, le enviaran un remís y le robaran $130 millones.

Según informó A24, el hecho ocurrió días atrás cuando Ernesto, que vivía solo, recibió un llamado que presuntamente era de su hermana. En la comunicación, una mujer le dijo que le mandaba un remís para que fuera al banco, vaciara sus cajas de seguridad y le entregara el dinero a una persona de confianza para que le cambiara los billetes de denominación chica por unos de cara grande.

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Los detalles de la estafa

Según detalló su familia, efectivamente, el hombre subió al remis, fue a dos bancos, sacó todo y entregó el dinero a dos personas que se encontraban dentro de un Peugeot. El anciano fue dejado solo en una esquina de Caballito y sin teléfono celular. Cuando se logró comunicar con su hermana, esta le dijo que no le había mandado ningún auto.

Andrés, sobrino del hombre, habló con A24 y dio detalles del caso. “Él había recibido un llamado presuntamente de mi madre diciéndole que iba a mandarle un remís de su confianza para que vaya al banco a buscar su dinero porque los billetes de cara chica iban a perder su valor”, explicó el joven.

Lo pasan a buscar, lo levantan, lo llevan al primer banco. Entra a la caja de seguridad solo y la vacía por completo. Les entregó todo en un bolso. Cuando estaban saliendo del lugar, le preguntan si tenía más plata en otro banco y él contesta que sí”, dijo.

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“Fueron al segundo banco donde se sumó otra persona, que le dijeron que era un amigo de trabajo mío, para más seguridad”, afirmó Andrés. Según relató, después de que les entregara toda la plata, “lo llevaron a pasear un poco con la excusa que tenían que sacar una fotocopia especial, le dijeron que iban a estacionar para que no camine y a los 30 minutos se dio cuenta que no iban a volver. Ahí es cuando pidió un celular y llamó a mi mamá”.

La historia terminó con un trágico final. “Ese día hicimos la denuncia en la comisaría. Cuando terminamos, lo llevo a la casa, estaba por llegar la mujer que lo cuidaba. A la tarde, la policía va a hacer más preguntas. Suben y, cuando se están yendo, él le dice a la chica que los acompañe hasta abajo. Ella baja y cuando vuelve empieza a tocar la puerta. Él no respondía. Nos llama, salimos para allá, abrimos y lo vimos sentado ya sin vida en el sillón de la casa. Estuve 15 minutos haciendo RCP”.

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