“Nos agarraron un montón de pibes diciendo que les habían robado la bici. Nosotros habíamos ido a comprar”, contó posteriormente el sobreviviente en un video que comenzó a circular en las redes sociales.
La situación rápidamente escaló hasta convertirse en una brutal agresión. Los dos amigos fueron golpeados y Ezequiel, de 36 años, consiguió escapar corriendo. maximiliano no tuvo la misma suerte. En medio del ataque, recibió un disparo en la espalda. “Le dieron un tiro a Maxi y murió”, resumió su amigo al reconstruir lo ocurrido.
Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) de Mar del Plata. (Foto: archivo)
El desesperado intento de los vecinos por salvar a Maximiliano Zabala
Después del disparo, Zabala todavía permanecía con vida. Personas que se encontraban en las inmediaciones y miembros de la iglesia Ministerio Postrados en Adoración, situada cerca del lugar del ataque, intentaron asistirlo mientras esperaban la llegada de una ambulancia.
Uno de los testigos describió al medio marplatense 0223 los dramáticos minutos posteriores al ataque. “Maxi, mírame, quédate conmigo, respira despacio, así no te falta tanto el aire”, recordó que le repetía mientras trataba de mantenerlo consciente.
Según ese relato, varias personas intentaron ventilarlo con un cuaderno mientras esperaban la asistencia médica. El testigo también aseguró que realizaron reiterados llamados para solicitar una ambulancia y cuestionó el tiempo que habría demorado el servicio de emergencias.
La incidencia que esa presunta demora pudo haber tenido en el desenlace deberá ser establecida por los investigadores y los informes médicos, por lo que no puede atribuirse el fallecimiento a esa circunstancia únicamente a partir del testimonio.
Finalmente, Zabala fue trasladado al Hospital Interzonal General de Agudos de Mar del Plata, donde se confirmó su muerte.
La patota habría intentado continuar con la agresión
Otro de los elementos que surgieron de los testimonios aporta una dimensión todavía más violenta a la secuencia. Según personas que presenciaron lo ocurrido, parte del grupo habría seguido a los jóvenes incluso cuando intentaban encontrar refugio.
“Cuando el joven ingresó a la iglesia, venían por detrás más de diez personas masculinas que, por lo que se veía, querían entrar a golpearlo”, relató uno de los testigos citado por medios locales.
La reconstrucción de esos minutos será uno de los puntos centrales de la causa. Los investigadores deberán determinar cuántas personas participaron efectivamente de la agresión, quién llevaba el arma y quién efectuó el disparo mortal.
Quién era Maximiliano Zabala
Maximiliano Marcel Zabala tenía 29 años, trabajaba como vendedor ambulante y era padre de un chico de 9 años. Sus allegados rechazaron que estuviera relacionado con actividades delictivas y lo describieron como una persona muy querida dentro de su círculo.
“Pongo las manos en el fuego por él; no estaba metido en nada raro. Siempre contagiaba una sonrisa”, expresó Franco, uno de sus amigos, en declaraciones a 0223.