Tan pronto como vio las armas, la empleada se arrojó debajo del mostrador y apretó un botón, el de la alarma del local, y se acuesta en el suelo, donde no puede ser alcanzada por posibles proyectiles, con los brazos cruzados sobre el pecho.
Los delincuentes escaparon al escuchar la alarma
Al activarse el estruendoso sonido de la alarma, los delincuentes salieron corriendo del local, ubicado en Gorriti y Oribe, sin haber podido llevarse nada.
Si bien la zona cuentan con un sistema de alarmas municipales, del que son parte 420 vecinos, este negocio no está dentro del mismo. Como tampoco se presentó a hacer la denuncia el dueño del local, la policía nunca fue notificada del hecho.