Perfiles

Jeffrey Dahmer: la historia del caníbal con cara de ángel

Es considerado uno de los asesinos en serie más despiadados de la historia. También conocido como "el carnicero de Milwaukee", Jeffrey Dahmer mató y descuartizó a 17 jóvenes en las décadas del 80 y 90.
Jeffrey Dahmer. 

Jeffrey Dahmer. 

Podría haber sido una noche más, pero no lo fue. El 22 de julio de 1991 Tracy Edwards tomaba unas cervezas con sus amigos en Milwaukee, Wisconsin, cuando, cerca de las 6 de la tarde, un hombre se les acercó. Era alto, pálido y se llamaba Jeffrey Dahmer. Les dijo que era fotógrafo profesional y les ofreció 100 dólares para que posaran desnudos ante su cámara.

Intrigado, Edwards aceptó acompañar al sujeto a su departamento. El lugar parecía una vivienda como cualquier otra, excepto por el olor nauseabundo que invadía la sala. “Es una tubería de la alcantarilla que se rompió. La gerencia se tiene que encargar”, se excusó Jeffrey Dahmer.

Se sentaron en el sillón, conversaron y tomaron ron con Coca. En un momento, Edwards se distrajo con la pecera que su reciente acompañante tenía en el living y, de forma repentina, sintió una esposa en su muñeca izquierda y un cuchillo que lo amenazaba. La pesadilla había comenzado.

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1991. La parte exterior del departamento de Jeffrey Dahmer (Fuente:AP Photo/Dave Schlabowska)

1991. La parte exterior del departamento de Jeffrey Dahmer (Fuente:AP Photo/Dave Schlabowska)

Esa noche, Dahmer llevó a Edwards a su cama, lo obligó a ver partes de la película El Exorcista y, mientras lo amenazaba, le dijo que iba a comerse su corazón. Edwards buscó apaciguar a su captor y en un momento de distracción lo golpeó. Tras un forcejeo, logró escapar y en la calle se cruzó con dos oficiales.

Cuando los agentes entraron al departamento, se toparon con el horror. En el pequeño inmueble encontraron siete cráneos y cuatro cabezas. En el compartimento del refrigerador había, además, distintas partes de cuerpos humanos.

Eso no era todo. En un barril azul descubrieron torsos, pedazos mutilados, manos y diferentes miembros. También hallaron un centenar de fotografías con retratos de personas desmembradas. El caso de Jeffrey Dahmer explotó de inmediato en los medios y los detalles de sus crímenes, que involucraban canibalismo y necrofilia, conmocionaron al mundo.

Jeffrey Dahmer: el caníbal de Milwaukee

Hijo de Joyce y Lionel Dahmer, Jeffrey nació en Milwaukee y se crió en Bath Township. De niño, sus padres pasaban sus días discutiendo y creció en un entorno de abandono. Aunque parecía un chico común, durante su infancia se replegó a un mundo privado donde podía crear sus propias historias.

Por esos días, comenzó su fascinación por la muerte. Se entretenía buscando animales aplastados en las rutas, los despellejaba y los diseccionaba o metía en ácido. Su extraña afición quedó confirmada a los dieciséis años cuando, en una clase de biología, tuvo que diseccionar un cerdo y sintió un inmenso placer.

Por entonces, empezó a tener fantasías en las que mantenía relaciones sexuales con hombres a los que después descuartizaba. El grado de deseo y la culpa eran tales, que buscó tapar sus pensamientos con drogas y alcohol.

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Jeffrey Dahmer de adolescente.

Jeffrey Dahmer de adolescente.

Su primer asesinato ocurrió cuando tenía 18 años. Mientras andaba en auto, vio a Steven Hicks, un joven que hacía “dedo” en una autoestopista. Lo llevó a su casa y cuando Hicks le dijo que debía marcharse, lo golpeó en la cabeza con una barra, lo estranguló y lo desmembró. Más tarde, aplastó sus huesos con un mazo y escondió los restos en una tubería que enterró en el patio.

"No buscaba a nadie, pero a un kilómetro de casa, lo vi. Hacía dedo. No llevaba camisa y era guapo. Me sentí atraído por él. Pasé por delante, frené y pensé: '¿Qué hago? ¿Lo hago subir o no?' Le pregunté si quería fumar un porro y él respondió: '¡Estupendo!' Fuimos a mi habitación, bebimos unas cervezas y en el rato que pasamos juntos vi que no era gay”, contó tiempo después en una entrevista.

“No sabía cómo retenerlo, más que agarrando la barra de las pesas y golpeándolo en la cabeza. Luego lo estrangulé con la misma barra (…) Estaba muy asustado por lo que había hecho. Anduve un rato de un lado para otro por la casa. Al final me masturbé”, detalló.

Deseos irrefrenables

Durante los siguientes años, Dahmer intentó reprimir sus tendencias asesinas. Después de abandonar la universidad, decidió alistarse en el ejército, pero fue echado debido a su constante abuso de drogas y alcohol.

Tras eso, se fue a vivir con su abuela paterna cerca de Milwaukee. Sus irrefrenables deseos revivieron cuando un joven le mandó una nota en la que le ofrecía tener relaciones sexuales en una biblioteca. Aunque rechazó la petición, algo dentro de él despertó.

Por esos días, por ejemplo, trató de desenterrar a un chico recién fallecido. “Leí un obituario de un joven de 18 años y me presenté en el tanatorio. Vi el cadáver y era atractivo. Cuando lo enterraron, agarré una pala y una carretilla para llevarme el cadáver. A la medianoche fui al cementerio, pero el suelo estaba helado y tuve que abandonar mi tarea”, contó tiempo después en declaraciones al FBI.

En septiembre de 1987, halló a Steven Tuomi, un hombre al que asesinó, abusó e hirvió su cráneo para quedárselo como trofeo. Su siguiente víctima fue un chico de catorce años y luego uno al que conoció en 1988.

En esa época, debió enfrentarse a la Justicia por abusar de un niño al que le había ofrecido cincuenta dólares por posar para sus fotografías. Durante la falsa sesión, le dio una bebida con somníferos y lo manoseó. Fue sentenciado a un año de detención y cinco años de libertad condicional.

Canibalismo, necrofilia y zombis

Tras el caso de abuso, su padre decidió que su abuela no podía lidiar con este tipo de situaciones y le pidió que se vaya a un lugar propio. El nuevo departamento de Jeffrey Dahmer estaba cerca de los clubs nocturnos de Milwaukee, un lugar ideal para encontrar víctimas.

En general, buscaba a hombres afrodescendientes marginales o con un estilo de vida alocado, que no levantaban sospechas por su desaparición. Los invitaba a su vivienda a ver pornografía o a sacarse fotos y los drogaba, los estrangulaba y solía masturbarse con sus cuerpos.

Para deshacerse de los restos, usaba un bidón de 215 litros con ácido. Después, tiraba los fluidos por el inodoro. Solía quedarse con alguna parte como premio. En general, era sus cabezas. Además del placer que la causaba matar, comenzó a fantasear con la ingesta de sus capturas.

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Jeffrey Dahmer fue sentenciado a 900 años de prisión.

Jeffrey Dahmer fue sentenciado a 900 años de prisión.

En una oportunidad, mientras desmembraba a uno de los jóvenes, guardó su corazón, lo cortó en pedazos, lo lavó y lo metió en bolsas de plástico herméticas en el congelador. “Buscaba algo más, algo nuevo para satisfacerme. Los cociné y me masturbé mirando la foto”, declaró tiempo después.

Tanto su deseo sexual como sus ansias de devorar los restos reflejaban un profundo sentimiento de "soledad" que buscaba apaciguar “fundiéndose” con los hombres apresados. Fue en este marco que comenzó a planear la idea de encontrar un amante al que pudiera convertir en su “zombi” y esclavo personal. Una persona que nunca se fuera de su lado.

Para ello, empezó a implementar una nueva técnica. Perforaba a sus víctimas sedadas con un taladro la cabeza y, por el hueco en el cráneo, les introducía agua hirviendo o ácido. Todos morían un par de días después de la intervención.

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Jeffrey Dahmer durante el juicio que se llevó en su contra.

Jeffrey Dahmer durante el juicio que se llevó en su contra.

Uno de los episodios más cruentos tuvo como protagonista a otro chico de 14 años. Dahmer lo drogó para anular su voluntad, le perforó la cabeza y le inyectó diversos líquidos. Según detalló años más tarde, él adolescente estaba dormido cuando el asesino salió a tomar una cerveza rápida al bar de enfrente. Cuando volvió, el pequeño estaba en la vereda y alguien había llamado a la policía.

Rápido de reflejos, Jeffrey les dijo a los oficiales que era un amigo que se había emborrachado. Sin rastros visibles de sangre, trataron de hablar con el joven, que no podía siquiera modular. Le examinaron y creyeron que estaba alcoholizado. Finalmente, le dijeron a Dahmer que lo llevara adentro. El chico no quería, pero los agentes lo subieron al apartamento. En el lugar, fue estrangulado y mutilado.

Su última víctima fue Tracy Edwards, quien logró escapar de la casa del horror. El juicio en contra del "caníbal de Milwaukee" atrajo a los medios de todo el mundo. Mientras las familias de las víctimas clamaban justicia, se hicieron remeras, historietas y hasta canciones dedicadas a este homicida.

Jeffrey Dahmer: condena y muerte

En 1992,un jurado condenó al asesino a 900 años de cárcel. Fue enviado al Columbia Correctional Institution, en Portage. Allí, se volcó a la religión y brindó diferentes entrevistas. Una de las más recordadas fue a Robert Ressler, criminólogo experto en psicología forense y homicidio sexual, fundador de la unidad de ciencias del comportamiento del FBI.

Jeffry Dahmer falleció el 28 de noviembre de 1994 a causa de una paliza en la cárcel propinada por un recluso esquizofrénico llamado Christopher Scarver. Su historia inspiró decenas de películas y programas de televisión. En la actualidad, Netflix se encuentra grabando "Monster: The Jeffrey Dahmer Story", una serie de 10 capítulos que cuenta su sórdida vida.

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