En el escrito, Amendolara recrea esos minutos finales "No era mi intención agredir ni lesionar al sr. Santiago Charpentier, tuve que hacerlo para salvar mi propia integridad física, para salvar mi propia vida. Esperé hasta último momento para defenderme, con el riesgo altísimo de ser alcanzado por una de las estocadas que, cada vez más cerca, me asestaba “Chano”, totalmente fuera de sí", dice el texto de 14 páginas al que accedió A24.com.
En la primera parte, Amendolara cuenta sus antecedentes personales y en la fuerza policial. Declara que tiene 29 años, que ingresó a la Policía Bonaerense por vocación "y no por necesidad", que tuvo 6 años de formación y entrenamiento, con un "legajo intachable". Está en pareja y tiene una hija de un año y dos meses.
Cronología de una noche feroz: Chano fuera de sí termina baleado por el policía Amendolara
"Concurrí al lugar junto a los Oficiales Vanesa Janette Flores y Mariano Andrés Giaggio. Una vez que arribamos al domicilio de “Chano”, nos entrevistamos con el médico psiquiatra que había requerido nuestra intervención, el Dr. Gonzalo Caligiuri, quien nos refirió que había dispuesto la inmediata internación psiquiátrica de. Sr. Santiago Moreno Charpentier, ya que padecía un “cuadro psicótico” con “excitación psicomotriz” por probable consumo de substancias psicoactivas", comienza explicando Amendolara.
"También nos entrevistamos con la madre de “Chano”, la sra. Marina Charpentier, quien nos puso al tanto que unos días antes su hijo había estado internado por un tratamiento por adicción a substancias estupefacientes pero él, por su propia cuenta, había decidido no continuar con el tratamiento, abandonado la clínica", agrega el policía.
Luego del arribo de la policía, la mamá de Chano se decidió a intervenir nuevamente. Chano había cortado la luz de la casa. "Santiago, tranquilo, venimos a hablar", escuchó el policía. La respuesta de Chano es feroz: "¡Con quien viniste! ¡Andate de acá la puta que te parió! ¡Andate de acá o los voy a matar!".
El Doctor Caligiuri también trató de intervenir, pero la respuesta fue la misma: "¿Médico?, ¿Quién sos vos? ¡Andate de acá!, ¡Rajá hijo de puta, te voy a matar! ¡Te voy a clavar un cuchillo en la yugular!” “¡Qué vamos a hablar! ¡Mirá cómo te tiro un cuchillo y te lo clavo!”.
El relato se traslada hacia el exterior de la casa. Chano sale con un cuchillo y amenaza con matar a la madre. También "le pegaba palazos con un tronco" al auto de su padrastro.
Además de los efectivos policiales, había tres ambulancias de OSDE en el lugar.
Según el testimonio de Amendolara, Chano se enfurece cuando escucha que su mamá le dice de internarse en el Otamendi:
"La madre le dijo 'Chano calmate, tenemos ya un lugar en el Otamendi, pero al escuchar a su madre Chano se enfureció, sacó un cuchillo de entre sus ropas y empezó a amenazarnos a todos y corrió hacia Giaggio con el cuchillo en la mano", relata Amendolara
Ahí Chano amenaza a la mujer policía que estaba en la casa y termina cara a cara con Amendolara: "Poco antes de llegar a la puerta de salida giró su cabeza y me vio. Yo había quedado alejado y solo, entre el cantero con las plantas quemadas y el ligustro perimetral, por lo que no podía acceder a la salida donde estaba Chano".
"Cuando Chano me vio, vino corriendo hacia mí empuñando en alto la cuchilla mientras me gritaba, totalmente alterado, “¡Te voy a matar!”. Comencé a retroceder rápidamente sin sacarle la mirada mientras desenfundaba mi arma reglamentaria y le gritaba “¡Tirá el cuchillo!, ¡Tirá el cuchillo!”.
Llega el momento del disparo. Según Amendolara, fue la última alternativa que tuvo. "Cuando estuvo aproximadamente a un metro y medio de distancia, ya a punto de alcanzarme con la cuchilla (de 30 cm. de longitud), le disparé como último remedio para salvar mi integridad física, para salvar mi propia vida, ante tan desaforado ataque. “Chano” recibió el disparo en la zona del abdomen, cayó hacia adelante sobre el pasto, con el cuchillo en la mano, mientras seguía gritando que me iba a matar. Lo miré al Principal Giaggio, y le dije, “¡No tuve otra, Jefe!” ¡No tuve otra!”.
Amendolara también habla de que no tenía otra arma alternativa para reducirlo. "Lo único que tenía para defenderme era mi arma reglamentaria, ya que no disponía de ningún arma alternativa al arma de fuego".
Después del balazo, Amendolara cuenta cómo fue el traslado al hospital Otamendi, con la mamá de Chano en la ambulancia y la policía que había participado del operativo (la oficial Vanesa Flores).