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Encargada y cómplice: el descargo de la empleada
En su defensa, la empleada, identificada como Estefanía L., presentó un escrito en el cual negó su participación en el hecho y alegó ser una víctima más, al igual que los dueños del local. Sin embargo, el Ministerio Público Fiscal la acusó de usar parte del dinero robado para costear los gastos de su casamiento.
Según publicó el diario La Nación, la joven afirmó que la celebración fue modesta y recibió la torta como regalo de una amiga, desmintiendo así cualquier relación entre los fondos sustraídos y su evento nupcial.
Además de la mujer, fue procesado un hombre identificado como Gabriel V., un exempleado del restaurante que había conseguido el trabajo recomendado por ella, pero había sido obligado a renunciar después de un hecho de violencia.