Perfiles

La historia de Danny Rolling, el asesino que inspiró la película Scream

También conocido como el "destripador de Gainsville", Danny Rolling mató, violó y descuartizó a cinco estudiantes y a una familia entera durante la década del 90.
Ayelén Bonino
por Ayelén Bonino |
Los asesinatos en serie de Danny Rolling inspiraron el guion de la película Scream. 

Los asesinatos en serie de Danny Rolling inspiraron el guion de la película "Scream". 

Danny Rolling fue uno de los femicidas seriales más despiadados de la década del 90. Solía tratar a sus víctimas con brutalidad y dejaba sus cuerpos en posiciones singulares. Sus crímenes atemorizaron a miles de jóvenes en la paradisíaca zona de Gainesville, Florida, e inspiraron el guion de "Scream", una de las películas de terror más taquilleras y recordadas de las últimas décadas.

El "destripador de Gainsville"

Corría el mes de agosto de 1990 y las estudiantes Christina Powell y Sonja Larson estaban ilusionadas. Iban a comenzar a cursar en la Universidad de Florida y decidieron alquilar un departamento fuera del campus universitario, en un complejo llamado Williamsburg Apartments, en la ciudad de Gainesville.

La idea de que vivieran lejos del área de estudiantes no convencía a sus padres, pero el lugar era reconocido por sus bellos paisajes, sus bajos índices en delincuencia, así como por su hospitalidad hacia los miles de chicos y chicas que se mudaban a la zona para iniciar una carrera.

Pocos días después de la mudanza, los familiares de ambas jóvenes comenzaron a inquietarse. No lograban comunicarse con ellas y las adolescentes de 17 y 18 años no devolvían sus llamadas. Finalmente, el 26 de agosto los padres de Powell decidieron trasladarse al departamento.

La pareja golpeó la puerta y, al no obtener respuesta, pidió ayuda a un empleado de mantenimiento. Desde adentro, emanaba un olor penetrante y sonaba música a todo volumen. Junto a la encargada del edificio, llamada Betty Curnutt, y un oficial de la policía, lograron ingresar a la vivienda. La escena con la que se encontraron fue macabra.

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Una placa recuerda a los estudiantes asesinados en la ciudad de Gainesville.

Una placa recuerda a los estudiantes asesinados en la ciudad de Gainesville.

“Cuando entró el empleado, lo seguí y vi a una de las jóvenes en la cama. Podías ver que estaba en una posición extraña. Yo simplemente me di la vuelta y salí”, contó años después la encargada en declaraciones a la cadena ABC News. “El trabajador de mantenimiento bajó corriendo las escaleras gritando y vomitó”, agregó

Ese día, los investigadores encontraron a Powell muerta en el primer piso del apartamento. Había sido violada, apuñalada y mutilada. El cuerpo de Sonja Larson fue hallado en la segunda planta, con tajos en sus brazos y el torso.

Sonja estaba, además, en una posición “extraña”. Le habían quitado la ropa y estaba recostada en la cama con los pies en el suelo y el pelo peinado como un abanico sobre la cama. También se encontraron restos de jabón en su cuerpo. El perpetrador había usado cinta adhesiva en ambas víctimas y hasta se había duchado en el lugar tras los homicidios.

Los oficiales encontraron, además, otros detalles inusuales. Don Maines, un investigador del Departamento de Aplicación de la Ley de Florida, descubrió que el sospechoso había entrado tras insertar un destornillador en la ranura de la puerta.

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La noticia de la muerte de los cinco estudiantes causó un fuerte impacto en Florida.

La noticia de la muerte de los cinco estudiantes causó un fuerte impacto en Florida.

Con pocas pistas, la policía local comenzó a temer que se cometieran más asesinatos. La premonición se hizo realidad al día siguiente. Christa Hoyt era una aspirante a policía que se desempeñaba en la Oficina del Sheriff del condado de Alachua mientras estudiaba.

La noche del 26 de agosto no se presentó a trabajar. Dos oficiales fueron a su casa a buscarla y la escena los horrorizó: la muchacha también había sido violada, apuñalada, mutilada y decapitada. Su cuerpo había sido colocado en una posición singular: sentada con los pies en el suelo y el torso inclinado hacia adelante. Había sido cortada, además, desde el esternón hasta el hueso púbico.

No fue el último caso. El 28 de agosto de 1990 Tracy Paules y Manny Taboada fueron encontrados muertos en su vivienda. Los dos jóvenes de 23 años habían sido amigos desde la escuela secundaria y acababan de empezar a vivir juntos. Él soñaba con ser arquitecto y ella esperaba convertirse en abogada.

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Los cinco estudiantes asesinados por Daniel Rolling.

Los cinco estudiantes asesinados por Daniel Rolling.

Las autoridades infirieron que el muchacho había sido el primero en ser atacado después de que el perpetrador irrumpiera en el lugar.

La policía encontró a Paules en el piso de su sala de estar. Al igual que en los femicidios anteriores, había sido violada, estaba en una posición extraña y tenía jabón en la parte inferior de su cuerpo, además de restos de cinta adhesiva en las muñecas y la boca.

Tras los homicidios, el temor se propagó y los padres comenzaron a sacar a sus hijos de la ciudad. La magnitud de los crímenes fue tal que los medios nacionales desembarcaron en la zona con rapidez y la policía de Gainesville llamó a agentes de todo el estado para ayudar a dar con el culpable.

A medida que se sumaban más muertes, los investigadores pudieron sacar algunas conclusiones. El asesino entraba siempre a las casas por la puerta trasera y todas las viviendas estaban cerca de un área boscosa.

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Ed Humphrey, el asesino que no fue.

Ed Humphrey, el asesino que no fue.

Se dieron cuenta, además, que el día del femicidio de Christa Hoyt un banco cercano había sido robado. Más tarde esa noche, un agente notó a un hombre que caminaba hacia un bosque. Los oficiales siguieron su rastro y llegaron a un campamento improvisado.

No encontraron al sujeto, pero sí hallaron un destornillador junto a una bolsa con dinero y un reproductor de casetes con una cinta. Aunque la policía había reunido la evidencia, en ese momento no relacionaron el robo con los crímenes de los estudiantes.

Por esos días, los detectives se convencieron de que el asesino era Ed Humphrey, un joven de 18 años que había sido arrestado y acusado de agredir a su abuela. El problema era que su sangre no coincidía con los rastros hallados en las escenas.

Para peor, Humphrey todavía estaba bajo custodia cuando los investigadores descubrieron que las muertes en Gainesville tenían muchos puntos en común con una serie de homicidios sin resolver en Shreveport, Louisiana.

Las muertes de Shreveport

El 4 de noviembre de 1989, meses antes de las muertes en la zona universitaria, William Grissom, de 55 años, su hija de 24 años, Julie Grissom, y su nieto de 8 años, Sean Grissom, fueron asesinados de forma brutal en su casa.

El cuerpo de la joven había sido colocado en una posición similar a la de las mujeres de Gainesville. Tenía, también, residuos de cinta adhesiva y vinagre, en lugar de jabón, para limpiar cualquier rastro.

Los investigadores analizaron los fluidos corporales del perpetrador en Shreveport y encontraron que coincidía con sangre del tipo B, la misma que la del homicida de Gainesville.

Cindy Juracich y su marido, Steven Dobbin, vivían cerca del lugar donde mataron a los Grissom. Tenían un vecino llamado Danny Rolling, que iba seguido a su casa a cenar. Sin embargo, la amistad se cortó tras una tétrica confesión. Rolling le contó a Dobbin que tenía un “problema” singular: “le gustaba apuñalar gente”.

Cindy Juracich quedó impactada al enterarse de sus dichos. Tras conocerse las muertes de las jóvenes universitarias, la mujer no dudó en relacionar a su vecino y lo denunció ante la policía.

Danny Rolling: un asesino serial

Hijo de un oficial de policía y un aspirante a cantante de música country, Rolling había transitado una infancia con un padre abusivo y problemas de sociabilidad en la escuela desde tercer grado.

En su adultez, fue destituido de la Fuerza Aérea por consumo de drogas y alcohol; fue arrestado por voyerismo durante los tres años que estuvo casado; y pasó ocho años en prisión por cargos de robo en Georgia, Alabama y Mississippi

Meses antes de los asesinatos de Gainesville, en mayo de 1990, Rolling y su padre tuvieron una discusión en la que el hombre echó a su hijo de la casa a punta de pistola. Rolling regresó con un arma y le disparó a su padre en la cara. El hombre sobrevivió, aunque quedó con daños permanentes.

Los investigadores se dieron cuenta de que Rolling tenía múltiples condenas por robo y que podría haber sido responsable del asalto al banco el día en que se encontró el cuerpo de Christa Hoyt. Regresaron al casillero de pruebas y escucharon la cinta que habían encontrado en el bosque.

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Danny Rolling durante el juicio.

Danny Rolling durante el juicio.

En la grabación, se oía a un hombre hablar de su familia, la vida y cómo sintió que tomó el "camino equivocado". En un momento, el sujeto de la cinta pronunció su propio nombre: se trataba de Danny Harold Rolling. Posteriormente descubrieron que el nuevo sospechoso también tenía sangre tipo B, al igual que el protagonista de los homicidios.

El 15 de noviembre de 1991, Rolling fue acusado de cinco cargos de asesinato en primer grado en relación con la muerte de los estudiantes universitarios en Gainesville. Se enfrentaba a la pena de muerte. Sin embargo, antes de que pudiera ser juzgado, fue condenado por cargos federales a raíz del robo del banco

Lo enviaron a la prisión estatal de Florida, donde conoció a otro recluso llamado Bobby Lewis, que estaba en el corredor de la muerte por matar a un traficante de drogas. Lewis contó a la Justicia que Rolling le había revelado muchos detalles de los femicidios y que quería confesar.

Los investigadores organizaron una reunión y Rolling insistió en que Lewis también estuviera presente para que actuara de intermediario. Los oficiales se sentaron con ambos.

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Danny Rolling, el

Danny Rolling, el "destripador de Gainsville".

Ese día, se enteraron que Rolling había regresado a la escena del crímen tras matar a Christa Hoyt porque pensó que había olvidado su billetera. Allí, decidió decapitarla. También les contó que mientras peleaba con Manny Taboada, Tracy Paules entró en la habitación, luego huyó y se encerró en otro cuarto. Sin embargo, Rolling rompió la puerta y la mató.

Durante el interrogatorio, el hombre afirmó que había tenido "diferentes personalidades" a lo largo de su vida. Una de ellas se llamaba Ynnad -"Danny" escrito al revés-, que, según sus dichos, "no era una persona malvada”. La segunda identidad, más siniestra, se apodaba "Géminis" y era -según Rolling- el culpable de los asesinatos. Los investigadores no le creyeron.

El juicio en su contra por las cinco muertes en Gainesville comenzó el 15 de febrero de 1994. Danny Rolling se declaró culpable de todos los cargos pero, debido a que se enfrentaba a la pena de muerte, requería que un jurado analizara las pruebas.

Claudia, la madre de Danny, también testificó y cuando se le preguntó si alguna vez sintió que su esposo trató a su hijo de manera inapropiada, dijo: "Claro, supongo. A veces lo ponía contra la pared… las marcas de sus dedos estaban allí y lo sacudía mucho y me asustaba un poco”.

Danny Rolling y la película Scream

El jurado lo sentenció a cinco condenas a muerte y Dany Rolling fue ejecutado mediante inyección letal el 25 de octubre de 2006. Antes de su fin, habló con un pastor y le entregó una nota. En ella, admitió haber matado a los Grissom.

La historia del "destripador de Gainsville" impactó en los 90 a Kevin Williamson, un guionista que buscaba destacarse en Hollywood. El joven escuchó sobre los asesinatos mientras miraba televisión y utilizó los hechos como base de la película Scream, estrenada en 1996 y uno de los largometrajes de terror más recordados de las última décadas.

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