Un policía de la Ciudad de 23 años se quitó la vida en su casa de la ciudad de Claypole tras la final que Boca perdió ante Fluminense por la Copa Libertadores. Según trascendió, se habría efectuado un disparo en la cabeza con su arma reglamentaria.
Un policía de la Ciudad de 23 años se quitó la vida en su casa de la ciudad de Claypole tras la final que Boca perdió ante Fluminense por la Copa Libertadores. Según trascendió, se habría efectuado un disparo en la cabeza con su arma reglamentaria.
El hincha de Boca le había anticipado el trágico desenlace a su padre. “Hace tres semanas le dijo que no me cuente nada a mí, pero le dijo ‘si el 4 de noviembre no gana Boca, yo me mato’. Pensó que estaba haciendo una joda, no lo tomó en serio”, dijo la madre de la víctima, Verónica (54).
Asimismo, aseguró que su hijo Marcelo Alejandro Morales (23) era muy fanático del “Xeneize”. “Si perdía estaba mal, deprimido y triste. Decía que Boca no podía perder”, señaló en diálogo con Crónica TV.
Momento antes del hecho, contó que Marcelo estaba mirando el partido junto a su primo y su padre. “Yo le decía que tenga fe, que íbamos a ganar”, continuó la mujer.
En esta misma línea, su primo dijo que tras el partido se fue de la casa. “Al rato me llamó la hermana diciéndome que se había pegado un tiro. Todos los partidos que miraba con él estaba loco, era muy fanático. Puteábamos los dos juntos. No amenazó con hacer nada, ni tampoco dio indicios”, comentó.
Según relató su madre, al subir a su cuarto luego del final del encuentro deportivo entre el Xeneixe y "el Flu", el oficial se disparó en la sien lateral derecha con su pistola reglamentaria marca Beretta. Una ambulancia fue hasta el lugar de inmediato y los médicos solo pudieron confirmar su fallecimiento.
Minutos antes de subir a su habitación, tomar el arma y efectuar el disparo fatal, el policía se encontraba junto a su padre y su primo viendo el partido de fútbol.
“Cuando me fui de la casa, al rato me llamó la hermana diciéndome que se había pegado un tiro. Todas las veces que mirábamos Boca con él, estaba loco, era muy fanático. Puteábamos los dos juntos. Pero no amenazó con hacer nada, ni tampoco dio indicios”, contó su primo.
Verónica, en tanto, lo recordó visiblemente acongojada: “Era re fanático de Boca, si perdía estaba mal, deprimido y triste. Decía que Boca no podía perder. Estaba viendo el partido con su hermano y con su papá. Yo le decía que tenga fe, que íbamos a ganar”.