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Maradona: el misterio de los dos teléfonos celulares, la pelea con su médico personal y la reconstrucción de las últimas horas

Maradona: el misterio de los dos teléfonos celulares, la pelea con su médico personal y la reconstrucción de las últimas horas
El último adiós a Maradona en el cementerio de Bella Vista.

Hay dos teléfonos de Diego Armando Maradona secuestrados por los fiscales de la causa. Se los llevaron el mismo día de su muerte y aún no dispusieron su apertura. Siguen guardados bajo siete llaves en bolsas lacradas y ante una estricta custodia policial.

Nadie quiere filtraciones escandalosas, pero el contenido es clave para el curso de la investigación. Sobre todo, con el fin de reconstruir las últimas horas del ídolo es factible que, en algún momento, requieran realizar una pericia tecnológica sobre los dos aparatos modernos con pantalla táctil que estaban en la mesita de luz cuando llegaron los primeros peritos a la casa del lote 45 del barrio San Andrés.

La herramienta tecnológica que tienen los expertos informáticos que dependen de la Fiscalía General de San Isidro es el UFED (Dispositivo Universal de Extracción Forense, según sus siglas en inglés), un aparato que permite extraer de un celular, una tablet o cualquier otro dispositivo electrónico toda la información almacenada de la memoria o de las tarjetas SIM para su análisis forense.

Los fiscales quieren saber si Maradona dejó plasmado en sus teléfonos alguna prueba que consolide la línea de una presunta mala praxis. Sobre todo le apuntan a poder esclarecer cuál fue el nivel de intensidad que tuvo una discusión de Maradona con su médico personal Leopoldo Luque, episodio apenas mencionado en las declaraciones testimoniales de los enfermeros.

La casa dónde murió Maradona no tenía cámaras ni internas ni externas, pero si analizan el material secuestrado del sistema cerrado de filmación con el que cuenta el barrio cerrada.

La causa Maradona ingresó en una etapa de análisis de la enorme cantidad de pruebas colectadas por el equipo de fiscales. El miércoles se iniciarán los estudios complementarios a la autopsia, algunos de ellos dependientes de la tarea del laboratorio.

Se buscará indagar en la causa de la muerte. Pero también se aguarda con ansiedad los resultados de los estudios toxicológicos, aunque éstos pueden tardar 15 días más.

El equipo de fiscales que encabeza el expediente montó un bunker en la sede de la Fiscalía General donde desarrollaron un mapa de la investigación para evitar errores en una causa intensa y compleja encabezada por el fiscal general de San Isidro, John Broyad, secundado por sus adjuntos Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, y por la fiscal de Benavídez, Laura Capra. En la fiscalía nadie durmió en las últimas 48 horas. Se trabajó con celeridad y seriedad.

Los fiscales repartieron la estrategia de trabajo en tres etapas: la reconstrucción del momento de la muerte de Maradona, plasmada en las declaraciones de todos los testigos que estaban dentro de la casa al momento del fallecimiento; el trabajo sobre el cuerpo, es decir la autopsia más las pericias complementarias, y la colección de documentos.

En este punto aguardan obtener más detalles de los informes elaborados por cada enfermero de la empresa Medidom SRL, una tercerizada especializada en internaciones domiciliarias que administraba los turnos rotativos de los cuidadores de Maradona.

Como en el armado de un rompecabezas, los investigadores van uniendo pieza por pieza. Por ejemplo, secuestraron los libros de acceso al barrio y establecieron una base de datos que comienza con los primeros movimientos de ingreso y egreso desde el día 11 de noviembre, fecha en que Maradona fue externado de la Clínica Olivos.

Al mismo tiempo aguardan recibir todo el “soporte magnético” de las ocho ambulancias que llegaron al lugar tras recibir el alerta del código rojo. Esperan el aporte de documentos de las empresas +Vida, Paramedic y Vital.

Entre las declaraciones testimoniales que recibieron surge la del médico Colin Campbell Irigoyen, un prestigioso cirujano plástico recibido en la Universidad Favaloro en el año 2000. Sus dichos son importantes ya que es el único de los que estaba dentro de la casa al momento de la muerte que no era del entorno habitual de convivientes o asistentes de Maradona.

Más allá de las responsabilidades penales de cada testigo, sus dichos, al ser desinteresados le permitieron a los fiscales armar un buen cuadro de situación de los instantes dramáticos del intento de reanimación del ídolo.

por Facundo Pastor
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