Soraya Prim, hermana de Jonathan, habló después de la audiencia y reconoció que el perdón resulta imposible para ella. “Me cuesta perdonar a un asesino”, manifestó. Además, describió la jornada como “triste” y “durísima”.
“Nosotros somos una familia con valores muy sanos. Los valores que nos inculcaron nuestros padres son muy sanos, no tenemos maldad, no tenemos nada, solo tenemos dolor”, expresó. Luego fue aún más contundente: “A mí me cuesta perdonar a un asesino que merece perpetua o, si existiera, la pena de muerte”.
El crimen de Jonathan Prim: lo mataron mientras trabajaba como mecánico
Jonathan Prim fue asesinado el 8 de septiembre de 2025, pasado el mediodía, mientras trabajaba como mecánico en el barrio Los Pensamientos, en Trelew. De acuerdo con la reconstrucción de los investigadores, Schmidt llegó hasta la zona de Gales y Gualjaina en una moto de baja cilindrada, después de haber dejado a su hijo en otra vivienda.
Desde allí realizó disparos hacia el patio donde Prim arreglaba una camioneta junto a su hijo. Uno de los proyectiles alcanzó al mecánico, que murió poco después en el hospital.
El arma utilizada en el ataque nunca fue encontrada. Sin embargo, las cámaras de seguridad del barrio permitieron reconstruir los movimientos del acusado antes y después del homicidio. Las imágenes aportaron además un elemento determinante: aproximadamente una hora después de los disparos, Schmidt regresó al lugar del ataque.
El dato que reveló la investigación: Jonathan Prim no era el objetivo
La reconstrucción judicial estableció que Schmidt volvió a la escena para comprobar si había logrado herir a la persona contra la que supuestamente había dirigido el ataque. Fue entonces cuando se determinó un dato central del caso: Jonathan Prim no era la persona a la que Schmidt pretendía atacar.
Por esa circunstancia, el hecho fue analizado bajo el concepto de “aberratio ictus” o “error en el golpe”, que se produce cuando una persona dirige una acción contra un objetivo determinado, pero termina provocando el resultado sobre otra víctima.
Schmidt finalmente reconoció su responsabilidad y aceptó una condena de 12 años de prisión efectiva por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en el marco de un juicio abreviado. La pena fue acordada entre el fiscal Mauro Quinteros y el abogado defensor Carlos del Mármol.
Durante la audiencia, Quinteros explicó a los familiares que los años de prisión establecidos no pretendían representar el valor de la vida de Jonathan. “Una vida no puede expresarse en una cantidad de años”, sostuvo.
La pena mínima prevista era de 10 años, pero dos condenas anteriores de Schmidt fueron consideradas al momento de establecer la sanción, que finalmente quedó fijada en 12 años de prisión efectiva.