“No entres Melina”, escribió, refiriéndose a la mujer que vivía cerca y que, posiblemente, sería la primera en llegar al domicilio tras sospechar algo.
Dentro del hogar, sobre la mesa, Marina dejó una carta de despedida que revela, con una crudeza espeluznante, las razones que la llevaron a perpetrar el crimen y su propio sentir antes del hecho. “Perdón, ya no pude más. No es culpa de nadie. Pero necesito paz. Pa y ma los amo. Hermanos gracias por todo. Y Jonathan perdón también, te amo. Perdón por no poder seguir más. Marina Silva”, escribió. Los expertos en grafología destacaron que el pulso de su escritura era firme y decidido, lo que indicaría que la mujer actuó sin vacilaciones.
En el mismo escrito, Silva dejó clara su razón principal:
“No quiero que mis hijos sean una carga para nadie. Los amo tanto Bauti y Sofía, que necesito estemos juntos”, expresó. Esta frase, desgarradora por donde se la mire, dejó al descubierto no solo su profundo desequilibrio emocional, sino también la intencionalidad del acto.
El momento del crimen
Según la reconstrucción realizada por la policía, la tragedia ocurrió durante la madrugada, mientras Bautista y Sofía dormían. Marina Silva, de profesión agente en la Comisaría 34°, utilizó su arma reglamentaria para disparar a los pequeños, en lo que parece haber sido un ataque rápido y premeditado.
Luego de cometer el doble homicidio, Silva se comunicó con sus compañeros de la comisaría y huyó del lugar, aunque fue detenida horas después. Los peritos determinaron que la madre estaba en un estado de angustia profunda, aunque las evaluaciones médicas posteriores determinaron que comprendía la criminalidad de sus actos.
Motivos económicos y emocionales
La carta dejó entrever un trasfondo económico complicado. En uno de sus fragmentos, Marina confesó:
“Ni Jonathan (por el padre de Bautista), ni mamá me hicieron embargar el sueldo. Yo sola me llené de deudas y no supe manejarlo. Quise que no le falte nada a los niños. Perdón”.
Este extracto revela que la mujer enfrentaba problemas financieros severos, situación que, sumada a su desgaste emocional, pudo haber desencadenado la tragedia. Según familiares y allegados, Marina llevaba tiempo acumulando deudas y responsabilidades, lo que generó un deterioro en su salud mental.
A pesar de lo escrito, los peritajes confirmaron que no existían denuncias previas por violencia intrafamiliar ni antecedentes que alertaran sobre un posible desenlace fatal. Sin embargo, fuentes del caso revelaron que Silva había tenido episodios de profunda tristeza e irritabilidad, los cuales habrían pasado desapercibidos.
La reacción de la familia y la comunidad
La comunidad de Juana Koslay quedó paralizada por el horror. Vecinos del barrio Los Fresnos describieron a Marina como una madre dedicada y amorosa, y jamás imaginaron que sería capaz de un acto tan aberrante. “Era una mujer tranquila, siempre con sus hijos, jamás la vimos alterada”, dijeron en entrevistas posteriores.
La familia de Marina también quedó en estado de shock. Su hermana Melina, a quien dirigió uno de los mensajes en la puerta, fue de las primeras en llegar al lugar, solo para encontrarse con el desgarrador hallazgo. Los padres de Marina, así como su pareja Jonathan, el padre biológico de Bautista, quedaron completamente devastados. “No podemos entender cómo pasó esto. Marina estaba pasando por momentos difíciles, pero jamás imaginamos algo así”, declaró un familiar cercano.
El debate sobre la salud mental y la violencia
El caso de Marina Silva abrió un fuerte debate en la sociedad puntana sobre la salud mental, el estrés en las fuerzas de seguridad y la falta de contención emocional y económica. Muchos especialistas señalaron que el episodio dejó en evidencia vacíos en el sistema de apoyo a madres trabajadoras y personal policial. La presión de las deudas, la falta de acompañamiento psicológico y el estigma asociado a pedir ayuda parecen haber sido elementos clave en esta tragedia.
Sin embargo, para la Justicia, la frialdad y premeditación del acto no pasaron desapercibidas. Los investigadores del caso y la fiscalía concluyeron que Marina era plenamente consciente de sus acciones, lo que la llevó a ser imputada por doble homicidio agravado por el vínculo. La causa continúa en proceso judicial, con la mujer detenida en el penal provincial, a la espera del juicio.
El dolor que no se borra
Hoy, casi ocho meses después, el recuerdo de Bautista y Sofía sigue presente en San Luis. Los vecinos colocaron en la puerta de la casa velas, flores y juguetes, como homenaje a los pequeños. Mientras tanto, la sociedad puntana aún busca respuestas y se pregunta si esta tragedia se podría haber evitado con mayor atención a los signos de alarma.
El caso de Marina Silva y el doble filicidio de Juana Koslay es un recordatorio estremecedor del dolor que puede ocultarse tras las paredes de un hogar y de la importancia de detectar a tiempo el sufrimiento emocional.