Tucumán

"No tenía maldad": quién era el joven de 21 años asesinado a sangre fría por dos menores de edad

El crimen quedó registrado por cámaras de seguridad que captaron el asalto y el disparo fatal. La víctima murió horas después en el hospital Padilla.

Iba a ser ingeniero: quién era el joven asesinado por una bermuda y una remera

Iba a ser ingeniero: quién era el joven asesinado por una bermuda y una remera

Joaquín Rodrigo Ibarra tenía 21 años, vivía en Banda de Río Salí, en las afueras de San Miguel de Tucumán, y soñaba con estudiar Ingeniería. Compartía la casa con su mamá, sus abuelos y sus dos hermanas, y era padrino de su pequeña sobrina. Tenía una vida tranquila, rodeado de amigos, con quienes solía juntarse a jugar a las cartas o pasar tiempo en la computadora.

Joaquín era el único hijo varón de la familia. Su hermana mayor, Marisel, lo recordó con profundo dolor: “Era un niño súper bueno, inocente, no tenía maldad. Nunca trajo un problema a casa. Mucha gente lo quería”.

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Había cursado la primaria en la escuela Juan C. Méndez y la secundaria en la Escuela de Comercio de Banda de Río Salí. Estaba por comenzar la carrera de Ingeniería y hacía changas para poder comprarse sus cosas. “Le gustaba juntarse con sus amigos. No tenían vicios ni maldad”, recordó su hermana.

Marisel remarcó que Joaquín no opuso resistencia y que los delincuentes no le robaron el celular. “Tiró la bolsa, no se resistió a nada. En el video se ve todo claro. No había necesidad de matarlo”, dijo entre lágrimas.

“Nos lo arrebataron cuando recién empezaba a vivir. Nos mataron en vida. Ellos siguen respirando y yo ya no tengo a mi hermano”, concluyó, mientras la familia exige justicia por el crimen que conmocionó a Tucumán.

Cómo fue el brutal asesinato

Durante la madrugada del lunes, cerca de las 2, Joaquín le avisó a su mamá que iba a ir a la casa de un amigo. Era la primera vez que salía de madrugada. “¿A estas horas?”, le preguntó ella, sorprendida, antes de pedirle que se cuidara.

El joven caminó unas 15 cuadras hasta el barrio Julio Abraham, en la localidad de Alderetes. Al llegar, tocó timbre y esperó a que le abrieran. En ese momento fue sorprendido por dos motochorros. El acompañante de la moto, con gorra y capucha, bajó armado y lo encaró.

Joaquín levantó los brazos y dejó caer una bolsa blanca de tela, en la que llevaba apenas una bermuda y una remera. El ladrón la tomó y amagó con irse, pero regresó, golpeó al joven en la cabeza y le disparó a quemarropa. Joaquín cayó al suelo sin reaccionar. Fue trasladado al Hospital Padilla, donde murió cerca de las 5 de la mañana.

El brutal ataque quedó registrado en dos cámaras de seguridad de un depósito ubicado a pocos metros del lugar del crimen.

El video que registró la cruel escena

Toda la secuencia quedó registrada por dos cámaras de seguridad instaladas en el domicilio donde ocurrió el ataque. Las imágenes, tomadas desde distintos ángulos, fueron clave para la investigación y permitieron identificar a los sospechosos, que fueron aprehendidos pocas horas después del crimen.

La causa quedó a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria. En una audiencia solicitada por el Ministerio Público Fiscal, se formalizó la investigación y se dispusieron medidas cautelares contra los adolescentes, acusados como coautores del homicidio.

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Los detenidos y la imputación

Tras el asesinato, la Policía de Tucumán montó un operativo cerrojo que permitió detener a los sospechosos a las pocas horas. Se trata de dos adolescentes de 16 y 17 años, quienes cuentan con antecedentes penales, según informaron fuentes policiales. También fueron demorados familiares que intentaron evitar el arresto.

“Se procedió al secuestro de la ropa que vestían en el momento del robo y un teléfono celular”, indicó el comisario principal Daniel Brito.

La fiscal María del Carmen Reuter, a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria, los imputó como coautores del delito de homicidio criminis causa. Según sostuvo, uno de los atacantes regresó y disparó “con el fin de asegurarse de que no lo reconociera y garantizar la impunidad”.

Los acusados fueron trasladados al Instituto Roca, donde permanecerán bajo una medida de disposición provisoria por cuatro meses.

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