Marisel remarcó que Joaquín no opuso resistencia y que los delincuentes no le robaron el celular. “Tiró la bolsa, no se resistió a nada. En el video se ve todo claro. No había necesidad de matarlo”, dijo entre lágrimas.
“Nos lo arrebataron cuando recién empezaba a vivir. Nos mataron en vida. Ellos siguen respirando y yo ya no tengo a mi hermano”, concluyó, mientras la familia exige justicia por el crimen que conmocionó a Tucumán.
Cómo fue el brutal asesinato
Durante la madrugada del lunes, cerca de las 2, Joaquín le avisó a su mamá que iba a ir a la casa de un amigo. Era la primera vez que salía de madrugada. “¿A estas horas?”, le preguntó ella, sorprendida, antes de pedirle que se cuidara.
El joven caminó unas 15 cuadras hasta el barrio Julio Abraham, en la localidad de Alderetes. Al llegar, tocó timbre y esperó a que le abrieran. En ese momento fue sorprendido por dos motochorros. El acompañante de la moto, con gorra y capucha, bajó armado y lo encaró.
Joaquín levantó los brazos y dejó caer una bolsa blanca de tela, en la que llevaba apenas una bermuda y una remera. El ladrón la tomó y amagó con irse, pero regresó, golpeó al joven en la cabeza y le disparó a quemarropa. Joaquín cayó al suelo sin reaccionar. Fue trasladado al Hospital Padilla, donde murió cerca de las 5 de la mañana.
El brutal ataque quedó registrado en dos cámaras de seguridad de un depósito ubicado a pocos metros del lugar del crimen.
El video que registró la cruel escena
Toda la secuencia quedó registrada por dos cámaras de seguridad instaladas en el domicilio donde ocurrió el ataque. Las imágenes, tomadas desde distintos ángulos, fueron clave para la investigación y permitieron identificar a los sospechosos, que fueron aprehendidos pocas horas después del crimen.
La causa quedó a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria. En una audiencia solicitada por el Ministerio Público Fiscal, se formalizó la investigación y se dispusieron medidas cautelares contra los adolescentes, acusados como coautores del homicidio.
Los detenidos y la imputación
Tras el asesinato, la Policía de Tucumán montó un operativo cerrojo que permitió detener a los sospechosos a las pocas horas. Se trata de dos adolescentes de 16 y 17 años, quienes cuentan con antecedentes penales, según informaron fuentes policiales. También fueron demorados familiares que intentaron evitar el arresto.
“Se procedió al secuestro de la ropa que vestían en el momento del robo y un teléfono celular”, indicó el comisario principal Daniel Brito.
La fiscal María del Carmen Reuter, a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria, los imputó como coautores del delito de homicidio criminis causa. Según sostuvo, uno de los atacantes regresó y disparó “con el fin de asegurarse de que no lo reconociera y garantizar la impunidad”.
Los acusados fueron trasladados al Instituto Roca, donde permanecerán bajo una medida de disposición provisoria por cuatro meses.