Alberto Crescenti no concibe su trabajo desde un despacho. Médico, emergentólogo y titular del SAME, pasa gran parte de sus días y noches en la calle, recorriendo guardias, acompañando operativos y siguiendo de cerca cada intervención crítica.
El titular del SAME dialogó en exclusiva con A24 por qué elige estar en la calle, cómo se vive una guardia permanente en una Ciudad como Buenos Aires y por qué cree que liderar es estar al lado del equipo.
Alberto Crescenti no concibe su trabajo desde un despacho. Médico, emergentólogo y titular del SAME, pasa gran parte de sus días y noches en la calle, recorriendo guardias, acompañando operativos y siguiendo de cerca cada intervención crítica.
“No puedo dar una orden fría desde un escritorio. Tengo que trabajar al lado de la gente”, resumió en una entrevista con Antonio Laje en A24.
Esa frase define no sólo su forma de conducir el sistema de emergencias médicas de la Ciudad de Buenos Aires, sino también un estilo de vida marcado por la urgencia, la presencia constante y la toma de decisiones en tiempo real.
Crescenti está al frente del SAME desde 2006 y, lejos de correrse a un rol administrativo, mantiene una lógica de trabajo basada en la cercanía con los equipos. “Es una ciudad grande que amerita que estemos todo el día en la calle y con capacidad de respuesta inmediata”, explicó.
Ese modelo, aseguró, fue clave para reducir los tiempos de atención: “Cuando empezamos llegábamos en 25 minutos; hoy estamos en 4”. Para él, esa mejora no se logra solo con tecnología, sino con presencia: ver, escuchar y corregir en el lugar donde ocurren las emergencias.
El SAME cuenta hoy con motos, patrullas y ambulancias medicalizadas, todas con médicos a bordo. “La moto va con un médico, las camionetas van con un médico y la ambulancia también. Ese es nuestro concepto”, remarcó Crescenti.
El sistema está integrado por más de 420 médicos y cerca de 1.300 trabajadores, entre choferes, radiooperadores y personal sanitario. “El médico decide, diagnostica y evita traslados innecesarios. Eso también salva tiempo y recursos”, señaló.
Aunque destacó los avances tecnológicos, GPS en las ambulancias, historias clínicas digitales y telemedicina, Crescenti insistió en que la clave sigue siendo la vocación. “La tecnología ayuda, pero no reemplaza la decisión médica en el momento crítico”, sostuvo.
La telemedicina, explicó, permite asistir a una persona incluso antes de que llegue una ambulancia. “Podemos guiar a alguien por videollamada para hacer masaje cardíaco mientras el móvil va en camino”, contó, y recordó casos de pacientes que sobrevivieron gracias a esa intervención temprana.
En su rutina diaria, Crescenti ve de cerca las consecuencias de la imprudencia. El SAME cerró el último año con 72.000 intervenciones, de las cuales 19.000 fueron siniestros viales. “El 95% de los accidentes son fallas humanas. No hay fallas mecánicas”, advirtió.
También alertó por el aumento de choques que involucran motos y por la falta de educación vial. “En otros países pisás la senda peatonal y el auto frena. Acá no”, comparó.
El trabajo, para Crescenti, no termina nunca. “Esto no es un empleo común. Es una forma de vida”, dejó entrever durante la charla. Está presente en operativos complejos, eventos masivos, emergencias climáticas y situaciones límite.
“No se puede conducir una emergencia desde lejos. Si yo no estoy ahí, no puedo saber realmente qué necesita mi gente”, insistió.
“Le damos una mano a alguien cuando más lo necesita”, completó.
Al cierre de la entrevista, Crescenti volvió al costado más humano de su rol. “Para nosotros es un trabajo fantástico, porque le estamos dando una mano solidaria a alguien cuando está en el peor momento de su vida”, dijo.