Una de las hipótesis que se investiga es que el ataque estaba dirigido a Lara o a alguien cercano a ella, presuntamente en el marco de un robo de cocaína. Pero para la familia de Brenda y Morena, el daño fue completamente injusto: “El día del entierro, mis tíos se preguntaban por qué. ¿Por qué con las chicas?”.
Según Federico, su familia no tenía vínculo alguno con los sospechosos. “El 99% de la familia no sabía que hacían esta clase de trabajos o encuentros. Tampoco conocíamos a Lara, ni a personas como Osorio o ‘Pequeño Jota’. Nosotros nos criamos en los monoblocks de Talada, todos juntos, pero no los conocíamos”.
Sobre los detenidos, opinó sin vueltas: “A nosotros no nos cierra que ellos sean los jefes. Tienen 20 y 28 años. Nos hace ruido que haya alguien más arriba”.
Federico también habló del clima en su zona: “Está tenso. En los barrios humildes, el narcotráfico está presente”. Describió una realidad dolorosa: “Yo me crié jugando a la pelota. Hoy no hay chicos jugando. Ya no se usa la canchita, no se juega libremente. Eso se fue perdiendo a medida que estas lacras empezaron a meterse”.
Y reflexionó sobre cómo opera este entramado criminal: “Cuando el Estado se ausenta y los clubes no pueden dar una merienda o un almuerzo, estos tipos aparecen y te lo dan. Te ofrecen una salida laboral que no existe por otro lado. Así captan a los pibes”.
La entrevista cerró con un pedido claro: justicia, verdad y memoria. “No tenemos el rol de combatir al narcotráfico. Solo queremos saber quiénes metieron a nuestras primas en esto”, dijo Federico.