En otro tramo de su relato, contó que había viajado al Barrio Ricciardelli (ex villa 1-11-14) junto a un remisero conocido. Álvarez aseguró que llevaba una mochila con dinero y objetos de valor y que, antes de bajar, le había preguntado al conductor si iba a esperarlo. Sin embargo, cuando regresó, el hombre ya no estaba y tampoco encontró sus pertenencias.
Después, relató que se cruzó con personas cercanas al remisero y les pidió que le transmitieran un mensaje. “Díganle al Gringo que de esto vamos a hablar”, recordó. De todos modos, negó haberlo amenazado de muerte. “Nunca le dije que le iba a pegar un tiro, como se dice por ahí”, aclaró. También remarcó que su principal preocupación era recuperar las llaves de su casa, que estaban dentro de la mochila.
Álvarez contó que un remisero desapareció con una mochila en la que llevaba dinero y objetos personales. (Foto: NA)
La inseguridad en Villa Lugano y los episodios de consumo
Durante la audiencia, el músico describió los problemas de seguridad que, según dijo, afectaban a los vecinos de la zona donde vivía. Explicó que conocía a varios jóvenes que solían reunirse cerca de su edificio y que había instalado una luz con sensor de movimiento para advertir cuando alguien se acercaba a la entrada de su domicilio.
Álvarez también se refirió a su consumo de pasta base, morfina y pastillas. Explicó que en aquella época fumaba pasta base y que la habituación a la sustancia había modificado la forma en que experimentaba sus efectos. “Si me faltaba, parecía que estaba drogado”, describió.
El asalto que sufrió y las horas previas al homicidio
Otro de los hechos que reconstruyó fue un asalto que, según sostuvo, ocurrió cuando intentaba poner en marcha su automóvil. Contó que dos jóvenes de unos 16 o 17 años lo ayudaron a empujarlo y que, después de agradecerles con dinero, uno de ellos le exigió más.
El músico relató que, cuando se dio vuelta para mirarlo, recibió un golpe en la cabeza con la culata de un arma. “Se le escapa un tiro cuando me pega el culatazo”, afirmó. Luego, el agresor le habría robado la mochila.
Según su testimonio, terminó con el rostro cubierto de sangre y buscó ayuda en la casa de un amigo de la adolescencia, quien lo asistió y lo ayudó a limpiarse las heridas. Más tarde, habló con su madre sobre el asalto. Ella le propuso hacer la denuncia policial, aunque en un primer momento él no quiso avanzar con esa posibilidad.
Al reconstruir las horas anteriores al crimen, Álvarez contó que había estado en la casa de una mujer y que tenía previsto regresar a su domicilio porque una de sus perras había tenido cachorros. Al llegar, encontró muerto a uno de los animales e intentó reanimarlo mediante respiración boca a boca. “Estuve mucho tiempo tratando de resucitar a ese cachorrito”, relató. Después, dijo que separó a los animales antes de volver a salir.
Durante la declaración, el músico pidió varias pausas, consultó si podía utilizar un vapeador y manifestó estar nervioso por tener que declarar. Su exposición estuvo centrada en los distintos episodios que, según su versión, atravesó antes del homicidio de Cristian Díaz.