Desde el colegio de Joaquín Sperani en la ciudad de Laboulaye, provincia de Córdoba, los profesores escribieron una carta para expresar su apoyo para la familia de la víctima y llamaron al silencio.
Desde el colegio de Joaquín Sperani en la ciudad de Laboulaye, provincia de Córdoba, los profesores escribieron una carta para expresar su apoyo para la familia de la víctima y llamaron al silencio.
“Nos solidarizamos y acompañamos a su familia desde el primer momento desde su búsqueda. A pesar del profundo dolor que sentimos, debemos seguir trabajando por y con nuestros estudiantes en pos de resguardar a los mismos”, aseveraron los profesores este 7 de julio.
En tanto, se desprendieron de las declaraciones recientes de dos alumnas y recurrirán al silencio: “No somos partícipes de los comentarios ni de las opiniones vertidas en la prensa”.
Por su parte, como personal docente aseveraron estar “a disposición de la Justicia y el Juzgado que está a cargo de la investigación para todo lo que se requiera”. Es que, las tareas alrededor de la muerte de Joaquín Sperani sigue con algunos vacíos por llenar.
Además, los profesores y profesoras del instituto en Laboulaye destacaron que “ante situaciones problemáticas que se dan en las aulas (..) se trabaja de forma permanente y en jornadas especiales”.
Para despedirse, le hablaron a la comunidad de Laboulaye y expresaron que lo ocurrido con Joaquín los “atraviesa no sólo como profesores, sino también como familia”.
La madre de Joaquín Sperani, el adolescente de 14 años asesinado a golpes encabezó una marcha en el colegio donde concurría su hijo y arremetió contra los docentes y las autoridades el establecimiento, ya que no notaron la ausencia del alumno el día en que fue asesinado.
Se trata de Mariela Flores, quien llevaba en sus manos dos claveles blancos y una foto de su hijo, con la leyenda “#Justicia por Joaquín”.
“Mi hijo, a esta hora, fue la última vez que se lo vio acá en la puerta de la escuela, compañeros y profesores declararon que lo vieron acá en la puerta de la escuela, este es el horario en que a mi hijo se lo ve por última vez”, manifestó la mujer, rodeada de vecinos y alumnos del colegio.
En ese sentido, añadió: “Hoy no es una marcha, sino es una unión simbólica en el horario en que él se pierde, y es silenciosa, como el silencio que tuvieron ellos (las autoridades de la institución) en no avisarme de que mi hijo no estaba en clase. Para que tomemos consciencia todos y que los docentes y todos sean responsables cuando uno deja a su hijo en la escuela”.
“Háganse cargo de lo que vieron, ayuden a descubrir que pasó con Joaquín", expresó Flores, tras lo cual ella y los manifestantes dejaron claveles en el suelo de la entrada al colegio, en la cual también encendieron velas.
Antes de dar inicio a la manifestación, la madre pegó en una de las columnas del establecimiento educativo la foto de la bicicleta que su hijo había dejado en el bicicletero del colegio el día en que fue asesinado.
“La bicicleta estuvo ahí hasta las 11 de la noche ¿A nadie le llamó la atención la bicicleta de mi hijo ahí? ¿No se le dio a ningún grupo de WhatsApp desde primero a sexto año decir, ´fíjense que quedo una bicicleta en la escuela, de quién es´, si de última no la reconocen? Me parece que son muchas cosas que no me cierran, muchos ciegos hay en esta ciudad”, aseveró la mujer.