Se distrajo con su celular en medio de una operación y provocó una tragedia con un nene de 4 años
El anestesiólogo Mauricio Javier Atencio Krause recibió una condena este martes por la muerte de Valentín Mercado Toledo.
Valentín Mercado Toledo, el nene que murio a los 4 años por un error del anestesiólogo.
Valentín Mercado Toledo tenía 4 años cuando ingresó caminando al Sanatorio Juan XXIII de General Roca, Río Negro, el 11 de julio de 2024 para una cirugía considerada de baja complejidad: la corrección de una hernia diafragmática. Lo que debía ser un procedimiento rutinario terminó en una muerte inesperada.
Durante la intervención, el anestesiólogo Mauricio Javier Atencio Krausese distrajo con suteléfono celular, abandonó momentáneamente el quirófano para buscar un cargador y no advirtió a tiempo una obstrucción del tubo endotraqueal. Esto provocó que el pequeño quedara al menos 10 minutos sin registros adecuados de presión arterial ni saturación de oxígeno, generando una hipoxia severa que derivó en una encefalopatía hipóxico-isquémica irreversible.
Una semana después, tras días de agonía, diagnósticos confusos y falsas esperanzas para sus padres, se confirmó la muerte cerebral. Su mamá, Ariana Toledo, lo sostuvo en brazos al momento de la desconexión.
Este martes 10 de febrero, el juez Emilio Stadler condenó al médico (ya hallado culpable de homicidio culposo en diciembre de 2025) a tres años de prisión y a igual período de inhabilitación para ejercer la medicina.
La resolución llegó tras la audiencia de cesura del 3 de febrero, donde se debatieron los montos de pena y agravantes en un proceso bajo el sistema acusatorio adversarial.
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Mauricio Javier Atencio Krause, el anestesiólogo acusado del homicidio culposo.
El magistrado había calificado la conducta del anestesiólogo como negligente e imprudente, resaltando que Valentín no tenía patologías previas relevantes, que el sanatorio era uno de los más equipados de la provincia y que contaba con monitores multiparamétricos y toda la tecnología necesaria para una vigilancia continua. Aun así, el profesional omitió protocolos obligatorios, no detectó la taquicardia ni la obstrucción y priorizó el uso del celular, un elemento prohibido en quirófano por riesgos de distracción y contaminación, durante el lapso crítico.
El fiscal Gastón Britos Rubiolo, acompañado por Norma Reyes, había solicitado tres años de prisión de ejecución condicional, 10 años de inhabilitación especial para ejercer la medicina y las costas del proceso.
La querella, integrada por los abogados Miguel Ángel Zeballos Díaz y Agustín Aguilar, en representación de la familia, adhirió al pedido, agravando la pena por la corta edad de la víctima, el daño emocional irreparable y la estafa emocional vivida por los padres: siete días de incertidumbre con partes médicos ambiguos, promesas de recuperación que nunca se cumplieron y un trato que prolongó innecesariamente el sufrimiento.
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La defensa pidió el mínimo penal previsto para el delito y que la inhabilitación se limite exclusivamente a la medicina pediátrica, argumentando que no debería afectar toda su práctica profesional.
La madre de Valentín, Ariana Toledo, ofreció un testimonio desgarrador en el juicio. Relató la espera ansiosa mientras la cirugía se extendía más de lo previsto, cuando le habían dicho que duraría una hora o una hora y media, y los partes médicos confusos que alimentaban falsas esperanzas, incluso con promesas de que en pocas horas le retirarían el respirador.
También recordó el momento más doloroso: sostener a su hijo mientras escuchaba la frase “Mami, lo vamos a desconectar”. Ariana resumió el horror en una definición que marcó el caso: “Mi hijo entró caminando a la clínica y terminó con muerte cerebral”.