Durante el procedimiento, los agentes secuestraron un revólver calibre .32, sin marca visible y con numeración. Al revisar el arma, constataron que contenía cinco cartuchos intactos y uno percutado, compatible con el disparo registrado dentro del aula.
Afortunadamente, el episodio no dejó personas heridas, aunque el lugar quedó preservado para permitir la realización de las pericias correspondientes y determinar con precisión cómo se produjo la detonación.
La madre del adolescente se presentó posteriormente ante las autoridades y sostuvo que desconocía cómo el arma había llegado a manos de su hijo. De acuerdo con su relato, el revólver pertenecería al padre del joven, quien se habría retirado de la vivienda familiar después de mantener una discusión con ella.
Investigan cómo el adolescente consiguió el arma
La Justicia inició una investigación para reconstruir las circunstancias en las que el adolescente tuvo acceso al revólver y establecer cómo logró trasladarlo hasta el establecimiento educativo.
Los investigadores también deberán determinar la procedencia del arma y las responsabilidades vinculadas con su tenencia. La causa fue caratulada como portación ilegal de arma de fuego, mientras continúan las actuaciones judiciales y las pericias sobre el revólver secuestrado.