Segundo ataque frustrado: Villa Domínico
Media hora después del robo en Gerli, la misma banda intentó ingresar a otra vivienda en Villa Domínico, también en Avellaneda. Esta vez, el objetivo era un hombre de 78 años. Sin embargo, la situación se salió de control cuando el hijo del dueño de casa sorprendió a los delincuentes, frustrando el robo.
No lograron llevarse nada, pero la violencia con la que se movían quedó registrada por las cámaras del lugar. Esa secuencia también fue incorporada como prueba por los investigadores.
Tercer robo: armas, joyas y más violencia
La noche no terminó ahí. El grupo continuó su recorrido hasta la localidad de Monte Chingolo, en Lanús, donde ingresaron a la casa de otro jubilado, de 76 años. Allí sí lograron su cometido: sustrajeron un revólver calibre .38, una pistola Pietro Beretta, un teléfono celular y varias joyas.
La investigación reveló que el vehículo usado para cometer estos asaltos era un Fiat Cronos rojo, robado 12 días antes —el 4 de junio— a un joven de 24 años también en Villa Domínico. Este automóvil fue encontrado el 20 de junio, seis días después del último robo, por efectivos de la DDI Lanús, y también fue registrado en cámaras.
Quiénes son los detenidos
Los tres tienen 23 años y fueron arrestados luego de una serie de allanamientos en domicilios vinculados a ellos, tras un trabajo coordinado entre la DDI Avellaneda-Lanús y los centros de monitoreo municipales.
En los operativos se incautaron teléfonos celulares que ahora serán peritados por la Justicia, en busca de más pruebas que los conecten con los tres hechos.
Los prófugos y la investigación en curso
A pesar de los avances, dos de los integrantes de la banda aún continúan prófugos: Nahuel B. y Franco B. La Policía ya tiene sus identidades confirmadas y está abocada a su localización.
La investigación incluyó el análisis de cámaras de seguridad públicas y privadas, además del entrecruzamiento de comunicaciones telefónicas, claves para trazar los movimientos del grupo antes y después de cada hecho delictivo.
Según explicaron fuentes del caso, el modus operandi de los delincuentes fue casi calcado en los tres robos: violentaban una entrada, reducían a los dueños de casa, robaban dinero, objetos de valor y escapaban rápidamente en vehículos robados previamente. Todo eso, en menos de una hora de diferencia entre un caso y otro.
La frase que delató su desprecio por ser grabados
El detalle que más llama la atención y que quedó inmortalizado en los registros de seguridad es la actitud de los ladrones en el primer robo. Al advertir la cámara, lejos de detenerse o intentar ocultarse, uno de ellos simplemente le dijo a su compañero que se tapara la cara.
“Tranqui, tapate la jeta”, dijo, con total impunidad. La frase se convirtió en la prueba más clara de que no les preocupaba ser grabados ni identificados, algo que, irónicamente, facilitó su detención días después.
Los efectivos de la DDI Avellaneda-Lanús desarrollaron un trabajo minucioso. No sólo analizaron las cámaras de seguridad de las viviendas atacadas, sino también las del Centro de Monitoreo Urbano de ambos municipios, lo que permitió trazar la ruta de escape de los vehículos y reconocer patrones en la actuación delictiva.
A su vez, se utilizaron herramientas de cruce de datos de telefonía celular, para ubicar los dispositivos de los sospechosos en los lugares y horarios de los robos. Esa combinación de tecnología, vigilancia y análisis criminal permitió avanzar rápidamente en la investigación y capturar a parte de la banda.
Mientras tanto, la Justicia continúa el operativo para localizar a los dos prófugos restantes, quienes también habrían participado activamente en los tres hechos.