Para los investigadores, no eran advertencias al azar, sino parte de un plan que terminó cumpliéndose.
Dos ataques en menos de una semana
El primer episodio ocurrió el 15 de marzo, cuando la casa de Yamila Agüero fue acribillada a tiros. No hubo heridos, pero el mensaje fue claro. Seis días después, la violencia escaló. Esta vez, el blanco fue otra vivienda de la familia. Allí estaba la nena de 11 años, que recibió tres disparos y quedó gravemente herida.
El ataque desató un fuerte operativo policial y puso en evidencia que la amenaza se había transformado en tragedia.
La pista narco: órdenes desde la cárcel
La principal hipótesis judicial sostiene que los ataques fueron ordenados desde el penal de Almafuerte. El trasfondo estaría vinculado a una causa federal por narcotráfico que expuso una estructura delictiva dentro de la cárcel, con conexiones externas, distribución de drogas y manejo de dinero.
Según la investigación, Agüero Declaux se habría negado a asumir responsabilidades en esa causa, lo que habría desencadenado la represalia.
“Piter”, el nombre que aparece en la causa
En ese contexto, los investigadores pusieron el foco en Pedro Esteban Morales Anisco, alias “Piter”, un interno con fuerte influencia dentro del penal.
Se trata de un referente del módulo 4.1, señalado por su capacidad de coordinar acciones tanto dentro como fuera de la cárcel. Para la Justicia, podría ser una pieza clave en la organización de los ataques.