Los radicales no se pondrían de acuerdo. “Si hay dos radicales juntos tomando un café, hay una interna”, dice el saber popular. ¿Cómo podrían ponerse de acuerdo en quién sería el acompañante? ¿Cuál de las 50 líneas que tiene el partido centenario sería la elegida para tamaño honor? El PRO sabe que cuenta con eso. Así que hicieron saber por los medios que la "condición" para aceptar a un Vice radical, que sea un nombre que "genere consenso" y "tenga volumen propio que sume" a la fórmula con Macri, como escribió Stella Gárnica en A24.com. Ambos requisitos que de cumplimiento imposible.
No hay radicales que midan. Relacionado con lo anterior. Ernesto Sanz sacó en la última PASO presidencial, 3,17%. Los gobernadores miden en sus provincias pero no pesan en los otros grandes centros urbanos. El único que podría tener un poco más de peso es Martín Lousteau, que de todos modos sacó 12,30% en su última presentación en Capital y quedó tercero debajo de Mariano Recalde.
No hay mujeres radicales de renombre. Se sabe que Durán Barba sugiere que la compañera de fórmula sea una mujer. Por eso pasaron Michetti o Vidal. Por eso, Peña no integró la boleta en 2015. ¿Qué mujer de peso podría ofrecer el radicalismo? Se habló en estos días de Laura Montero, la exsenadora mendocina. El puesto le queda grande.
Carrió no los dejaría. “No es tema nuestro. Pero no somos afines a que los radicales extorsionen. No nos gusta ese modus operandi”, dicen cerca de Lilita. Aceptar al radicalismo en la fórmula implicaría romper con Carrió, siempre dispuesta a enfrentarse con sus excorreligionarios.
Lousteau no es de Cambiemos. “Hoy es humo”, informan dentro de su espacio. Lo que no quiere decir que en el futuro no pueda haber un acercamiento. Nunca fue parte del oficialismo y nunca mostró intención real de integrarse. En el radicalismo más cercano a Lousteau aclaran: “La única opción de que lo pueda pensar, es que se lo pida la UCR y no el PRO. Que la UCR haya tomado los resguardos para creer que la cosa va a ser distinta… Y aún así, nos puede decir que no”. Parecen una sucesión de hechos demasiado complicados.
Una estrategia para desviar el foco. Esta nueva discusión que se abre le permite al Gobierno ganar tiempo en el peor momento de Macri en las encuestas. Se corre la discusión del Plan V o Plan H a la discusión sobre quién debe acompañar a Macri en la fórmula. Le sirve al PRO además para dilatar una discusión que se visulmbra en las elecciones provinciales: nadie quiere usar la marca Cambiemos. El posible ofrecimiento de la vicepresidencia es la zanahoria para que nadie saque los pies del plato.
¿El problema de la Argentina es Michetti? La pregunta (retórica) se la hizo Ricardo Alfonsín y su autorespuesta fue que no. “El problema se resuelve cambiando las políticas. Eso tendrían que darse cuenta los radicales, en lugar de pensar ‘qué nos toca’. Se es más útil a los argentinos tratando de orientar la gestión”, dijo. Una buena parte del radicalismo cree que para seguir en Cambiemos, hay que cambiar las políticas económicas. Pero para eso… ¿No sería mejor cambiar a Macri? Y ese es el único punto en el que Macri no está dispuesto a ceder.
Bonus Track. "¿La vicepresidencia de qué candidato?".
"¿Para qué queremos la vicepresidencia de un candidato que va a perder?", dice un radical que está en la cocina de las negociaciones con el PRO. ¿En qué caso le interesa realmente a la UCR integrar la fórmula? "Seguir en la ortodoxia económica, es perder el gobierno". Aseguran que en el próximo tiempo puede haber cambios en "la oferta de candidatos".
La política es dinámica y la economía no está ayudando. Con todas las variables en contra puede aparecer "el arte de lo posible". Y ahí se abre una nueva (y distinta) discusión.