La pieza había sido donada al Museo Histórico Nacional en 1896 por voluntad de Manuela Rosas, nieta de Juan Manuel de Rosas, y finalmente incorporada a la institución en 1898. A lo largo de su historia, el sable fue objeto de dos robos, ocurridos en 1963 y 1965, ambos perpetrados por integrantes de la Resistencia Peronista, episodios que marcaron uno de los capítulos más controvertidos de su custodia.
Con este traslado, el sable corvo de San Martín vuelve a quedar bajo la guarda del Regimiento de Granaderos, cuerpo creado por el propio Libertador, en una decisión que busca reforzar el valor simbólico y militar del arma más emblemática de la historia argentina.
La disputa judicial por el sable
Mientras el Gobierno avanza con la organización del acto, descendientes de Manuela Rosas, hija de Juan Manuel de Rosas y heredera del arma según la voluntad de San Martín, presentaron una acción judicial para frenar el traslado.
La familia solicitó una medida cautelar de no innovar para impedir que el sable sea retirado del Museo Histórico Nacional, donde permanece desde 1897. En el planteo, sostienen que la decisión oficial desconoce la voluntad de los donantes originales y cuestionan la legalidad del decreto.
La causa quedó radicada en el Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 12, a cargo de la jueza Macarena Marra Giménez. La magistrada pocos días antes del acto previsto para el 7 de febrero, la magistrada desestimó la medida interina solicitada por los demandantes, que pretendía suspender el traslado de manera inmediata.
Pocos días antes del acto previsto para el 7 de febrero, la magistrada desestimó la medida interina solicitada por los demandantes, que pretendía suspender el traslado de manera inmediata.
El conflicto se originó tras la firma del Decreto 81/2026, que derogó una norma de 2015 que establecía al Museo Histórico Nacional como depositario definitivo del sable. La nueva disposición dispuso que la pieza pase a estar bajo custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín.
Desde el Gobierno justificaron el cambio al señalar que busca restituir el contexto histórico del arma y mejorar sus condiciones de preservación y seguridad. También remarcaron que el sable constituye uno de los símbolos centrales de la soberanía nacional y del proceso independentista.
Según el Ejecutivo, la custodia por parte del Regimiento de Granaderos se ajusta al legado del Libertador y garantiza un resguardo institucional acorde a la relevancia histórica del objeto.