1. ¿Paso sí o paso no?
Macri quiere que siga habiendo PASO. Cree que puede ser un buen mecanismo para dirimir la interna del espacio y poner en valor los pocos o muchos puntos que pueda sumar a la alianza.
Si no hay PASO, tiene que discutir con Milei por la lapicera y por ver cuántos legisladores mete en cada lugar del país. Si hay PASO se acomoda solo.
Pero ojo que Macri tiene otro problema: si no va en alianza con Milei y se hacen las PASO, podría sufrir el efecto licuadora que vivieron Duhalde, de Narváez, Massa, Bullrich... En la elección definitiva nadie quiere votar al centro para hacerle el juego al kirchnerismo. Difícil.
2. Defender al bastión: CABA
El mayor problema termina siendo la Ciudad de Buenos Aires, máximo bastión del PRO a nivel nacional. Si La Libertad Avanza va por separado, el PRO por primera vez en 20 años podría sacar menos de 40 puntos en una elección. Sería un gran problema para la continuidad del espacio.
Milei quiere meter una cuña en el distrito. También ahí nació La Libertad Avanza. Karina Milei juega fuerte con su gente, aunque ella no sería candidata.
También está la opción de Patricia Bullrich: formalmente sigue en el PRO pero hoy está mucho más cerca de pasarse de bando que de seguir en el espacio de Macri.
3. La Provincia
El PRO supo construir un buen armado en la Provincia de Buenos Aires. Aunque los lazos con la ciudadanía son más débiles que en CABA. Según los números que maneja el PRO tiene 10% en ese distrito; según los de LLA apenas arañan los 5, especialmente por la mala imagen de Mauricio en el conurbano.
El riesgo del PRO es que al no tener fuerza, los dirigentes se terminen yendo a un lugar más competitivo. Santilli -que supo ser el dirigente de mejor imagen del PRO en Provincia- hoy se ve como un aliado incondicional de los Milei. Igual en LLA no lo quieren. Ritondo, jefe de bloque del PRO, tejió buena relación con el Gobierno. ¿Qué les queda?
Lo más interesante, quizás, es que a diferencia de otros espacios a LLA no le importa perder con Cristina en 2025. No creen -correctamente- que valga la pena estresarse tanto por elecciones legislativas.
4. El resto del país
Se divide entre los lugares en que gobierna el PRO o sus aliados; y el resto. En el resto no tiene sentido discutir; quizás en Córdoba, aunque se supone que el tradicional electorado macrista hoy está con el Gobierno. Habrá que ver qué hace Luis Juez, quien se declama como amigo personal del Presidente. También es valorado por LLA.
Donde gobiernan, la cosa puede ser más errática. En Entre Ríos, Rogelio Frigerio está dispuesto a avanzar con una alianza con libertarios locales. Hay que ver si las últimas declaraciones de Milei no le ponen un freno... ¡O lo aceleran!
En Chubut, la cosa está más tensa: la relación entre Nacho Torres y el Gobierno nunca quedó del todo sanada después del conflicto que se dio por la coparticipación en febrero.
Los distritos aliados del PRO (San Juan, San Luis) harán su propio juego y no responden a las órdenes de Mauricio Macri.
5. El Congreso
Para La Libertad Avanza se juega otro partido más importante que el electoral: la fidelidad en el Congreso. Necesitan el mayor número posible para garantizar su programa de gobierno.
Milei lo dijo claramente: no quiere tibios. Prefiere malos que sepa dónde están parados. Ese deseo contrasta con un Macri que oscila entre el apoyo y la crítica. Al final de su tweet lo dice claro: "ante todo, cuidar la República". Algo que no está en la agenda de Milei.