La CGT es un bicho pesado de mover. Mientras movimientos sociales, las CTA y el moyanismo encaran manifestaciones en contra del FMI y preparan un despliegue grande para el 25 de mayo, la Central obrera se reunirá el lunes a debatir cómo seguir en su relación con el Gobierno a debatir la posibilidad de convocar a un paro general.

La mesa chica evaluará en ese encuentro llevar la propuesta de un eventual paro a la reunión del Consejo directivo del 24 de este mes.

¿Va a haber paro? Se está evaluando la medida. Podría ser antes del mundial o esperar hasta agosto. No quieren tensar la cuerda de más en un momento vulnerable para el Gobierno. Por el momento apuntarán a reclamar por las tarifas e inflación y no particularmente por el FMI.

Si bien las bases están inquietas y reclaman una participación más activa, la Central está en pleno proceso de cambio (deben elegir a las autoridades que reemplacen al actual Triunvirato) y además, son los que después se sientan a negociar con el Gobierno. Cortar el vínculo no sería una buena alternativa.

Por otro lado, en estos días se juntaron los sectores que componen la CATT (Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte) y ya están hablando de alguna medida de fuerza para agosto. En la tradición argentina, los que verdaderamente logran parar el país son los gremios del transporte.

Los gremios del transporte mandan una señal. "Lo estamos evaluando", dicen. Aunque a la vez aclaran que sería recién después de agosto. Y para eso falta toda una vida.