Por eso, cada vez que habla en público y en privado, compara la limitada evolución de la pandemia en Argentina con los estragos que está haciendo en dos países que representan el emblema de la política opuesta a la cuarentena con la apertura indiscriminada de la economía."Hay países que cavan fosas comunes", dijo.
Estados Unidos representa el 77 % de los contagios del continente americano; Brasil, el 7%, y siguen multiplicándose las muertes cada día con su emblemática capital turística, Río de Janeiro, al borde del colapso sanitario por la decisión del presidente Jair Bolsonaro de privilegiar la apertura de la economía, en sintonía con el norteamericano Donald Trump.
“Brasil es un riesgo muy grande, lo he hablado con Piñera (presidente de Chile) y con Lacalle Pou (Uruguay). Brasil linda con toda Latinoamérica, salvo con Chile y Ecuador; a nosotros nos viven entrando camiones con transporte de carga de San Pablo, uno de los lugares más infectados de Brasil. No entiendo cuando se habla con tanta irresponsabilidad”, dijo Fernández sobre su par Jair Bolsonaro.
Un día después, en el reporte oficial del Ministerio de Salud este viernes, el Gobierno destacó que Argentina representa apenas el 0,3% de los casos de coronavirus confirmados en el continente americano.
En ese contexto internacional, Alberto admitió que le gustaría convencer al mundo -habló con varios líderes europeos esta semana: la premier alemana, Angela Merkel; el presidente italiano, Giuseppe Conte; el español Pedro Sánchez y el francés Emmanuel Macron- del modelo de cuarentena progresiva como salida a “la nueva normalidad”.
Es decir, manteniendo en todos los hábitos el distanciamiento social de 2 metros y uso de barbijos adonde se vaya.
La grieta interna volvió con el coronavirus
A una semana de la polémica por el anuncio de “salidas recreativas” que cuestionaron gobernadores del oficialismo y de la oposición, Alberto decidió esta vez compartir el costo del anuncio, y diferenció “la responsabilidad de los que gobiernan”.
Elogió a Rodríguez Larreta y lo eligió como líder de la oposición al señalar a “los que son responsables de gobernar” y coinciden en la estrategia de mantener la cuarentena administrada.
En cambio, salió a criticar a los dirigentes que “opinan por Twitter y reclaman la apertura indiscriminada de la economía y los acusó de actuar con “mala intención política” y de “jugar con el malestar de la gente” convocando a cacerolazos.
“Sepan todos que salir ya de la cuarentena en los términos que ellos reclaman es llevar a la muerte a cientos de miles de argentinos", dijo en una elíptica crítica a su antecesor Mauricio Macri, que "opina por Twitter pero no habla".
Alberto graficó la situación del coronavirus en el país con un oleoducto: "Cuando movés 10 centímetros una llave, no sabés cuántos centímetros cúbicos pasan de petróleo".
"Es muy difícil dosificar la salida, hemos hecho un plan para dosificar la salida. Quisiéramos que ese plan se siga respetando porque nos permite seguir controlando la epidemia", dijo. Y se entusiasmó: "Evitar el famoso pico, sería el gran logro”.
Fernández remarcó que “cuando abrís (la cuarentena), el resultado lo conocés 15 días después” y promovió un nuevo acercamiento a Rodríguez Larreta: “Tengo la suerte de que los opositores gobiernan con responsabilidad y ven igual que yo la situación. No están de acuerdo con los que no gobiernan y hacen política en Twitter”.
Puso nombre concreto a sus críticas: Alfonso Prat Gay, el ex ministro de Economía de Mauricio Macri, quien esta semana dijo por Twitter que “por la cuarentena el Gobierno destruyó la economía”. Pero también le lanzó un tiro por elevación al ex presidente: “Los otros lo hacen en silencio pero firman solicitadas”.
Larreta es para el Gobierno el mejor representante opositor desde el PRO, en el actual escenario, porque se necesitan mutuamente para intentar salir de la crisis.
En cambio, Kicillof es el representante del ala opositora interna al albertismo alineado a Cristina Kirchner en un eventual plan para la sucesión presidencial, junto con el jefe de la bancada oficialista, Máximo Kirchner.
En este escenario, la Casa Rosada negoció con todos los gobernadores el anuncio de la extensión progresiva de la cuarentena con el objetivo de contar con apoyo crítico y eventualmente compartir los costos de cada decisión ante un eventual desmadre de la situación.
En el medio está la sociedad que espera en cuarentena el nuevo orden social que, con prueba y error, están probando los distintos niveles de Gobierno: Nación, provincias y municipios, en espejo a lo que sucede en el modelo europeo de salida de una de las crisis más grave de la historia.