¿Se viene el encuentro?

Alberto redobló su presión sobre la Justicia y abrazó la agenda de CFK para mantener la unidad electoral del Frente de Todos

por Mariano Obarrio | 01 de marzo de 2021 - 23:12
Alberto redobló su presión sobre la Justicia y abrazó la agenda de CFK para mantener la unidad electoral del Frente de Todos

Con la campaña electoral como telón de fondo, la decisión fue extremar la pelea con la oposición. El presidente Alberto Fernández cedió a las presiones del Instituto Patria y en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso adoptó la agenda de la vicepresidenta Cristina Kirchner para controlar al Poder Judicial con el objetivo de mantener la unidad en el Frente de Todos para encarar e intentar ganar -unidos- las elecciones legislativas de este año.

Según pudo saber A24.com de altas fuentes oficiales, el jefe del Estado lanzó ayer su campaña proselitista con miras a las PASO de agosto próximo, que por ahora no se postergan. "En la Casa Rosada dicen que Alberto lanzó la campaña, y la intención fue fijar posición alineándose con los kirchneristas duros", señaló un funcionario de Balcarce 50.

De allí su tono radicalizado durante el discurso, su ataque a jueces y fiscales, y las permanentes referencias negativas al gobierno de Mauricio Macri. También ello explicó su reivindicación de toda la política sanitaria por el Covid 19, incluso su decisión de descabezar al ministro de Salud, Ginés González García por el "error" de otorgar vacunas privilegiadas a funcionarios, parientes y amigos del poder.

"Esa decisión de cerrar filas con Cristina, cree, le garantiza llegar unidos a las elecciones de este año", completó otro funcionario albertista.

La embestida sobre la justicia es una exigencia de Cristina para aliviar sus causas judiciales antes de que empiece la campaña electoral. Durante la competencia electoral no se podrán votar este tipo de leyes en el Congreso.

Para consolidar el Frente de Todos, aseguraron a A24.com en la Casa Rosada, el Presidente eligió romper lanzas definitivamente con los sectores que considera irreconciliables: el Poder Judicial, los medios y el macrismo.

Con ellos, no tiene vuelta atrás. La agenda pura y dura del kirchnerismo tradicional. Nada nuevo bajo el sol. En el peronismo no K que aún milita en el Frente de Todos preocupó este giro del Presidente hacia La Cámpora. Durante la tarde lo expresaban gobernadores, intendentes y dirigentes sindicales.

"Un discurso que atrasa. ¡Supeditado totalmente al Instituto Patria! Muy pocos estamos apoyando esa línea", dijo a A24.com un intendente del conurbano aliado, pero no alineado al kirchnerismo.

Más irritativo resultó el discurso largo del gobernador Axel Kicillof para esos sectores del peronismo tradicional. En ellos, crece el temor de que Alberto se subordine a La Cámpora en el armado de las listas de candidatos a diputados y senadores para las PASO y no defienda la postura del aparato tradicional del PJ.

En ese contexto, Alberto Fernández anunció el inicio de una querella criminal contra el gobierno de Mauricio Macri por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2018, con críticas no sólo a Macri, sino a los directivos del Fondo de aquel momento y al gobierno de Donald Trump al que acusó de prestarle U$S 44.000 millones para intentar que el jefe del PRO ganara su reelección en 2019.

La querella la iniciará el procurador del Tesoro, Carlos Zannini, un K puro. Es una vieja idea de Cristina Kirchner y de Zannini que Alberto Fernández la tomó como propia.

Toda la ofensiva sobre la Justicia sigue el manual del relato del “lawfare” de Cristina y del senador Oscar Parrilli. Incluso, el Presidente pidió a la Cámara de Diputados que sancione la Ley del Ministerio Público que fue impulsada por su vicepresidenta durante 2020 pese a que Alberto prefería negociar con la oposición por la designación de Daniel Rafecas, juez federal, con el actual sistema de dos tercios de los votos del Senado. Ahora el Presidente avala el sistema de mayoría simple que prevé esa ley y que podría derivar en otro nombramiento más cristinista.

También insistió a los diputados que aprueben la reforma judicial que ampliaría los tribunales federales de 12 a 46 y crearía 60 juzgados de ese fuero en el interior con el evidente propósito de controlar el fuero federal. Por ahora, el Frente de Todos no tiene el número suficiente para aprobar esas dos leyes.

Por cuerda separada, el Presidente anunció la creación del Tribunal Federal de Garantías para que se aboque a los recursos extraordinarios y le quite esa competencia a la Corte Suprema. La idea es debilitar al máximo Tribunal y crear otra instancia judicial para los amigos del poder. La idea pertenece a la comisión de juristas de Carlos Beraldi, abogado de Cristina.

Ese proyecto se complementará, deslizó, con la reglamentación del artículo 280 del Código de Procedimientos en lo Civil y Comercial. No lo explicó en su discurso, lo cual implicó una omisión significativa: ese artículo faculta a la Corte a rechazar los recursos extraordinarios. En virtud de ese artículo la Corte rechazó el recurso presentado por Amado Boudou contra la condena de la Cámara de Casación y confirmó la pena al exministro de Economía y exvicepresidente de Cristina.

Alberto no se detuvo allí. Fue por más: también anunció el envío de una nueva ley de reforma del Consejo de la Magistratura, el órgano que nombra y remueve a los jueces; anunció una ley de juicios por jurados para delitos federales graves, y la reglamentación de la industria del cannabis medicinal.

En ese contexto, sin nombrarlo, el Presidente se lamentó de que el fiscal federal Carlos Stornelli, procesado en la causa de supuesto espionaje ilegal, aún estuviera libre y sin ser detenido. Presionó así al Poder Judicial para su detención, aunque esta no ocurrirá. Y sugirió que para Stornelli no se aplicó la “doctrina Irurzun” que ordenaba la detención de los procesados para que no pudieran ejercer el poder residual sobre las investigaciones.

Stornelli contestó que Alberto “no tenía esa opinión” cuando se reunía con él durante “muchos años” en que, confesó, se conocen. Y también, en diálogo con A24.com, anunció que “perserverará” en las investigaciones y que no renunciará al cargo como sugirió una carta de la Anses, que dirige Fernanda Raverta, a los fiscales y jueces. "La titular de la Anses es la hija de un amigo mío y no creo que piense así", deslizó en declaraciones a Radio Mitre en la tarde de ayer.

El Presidente embistió contra todos los jueces, incluso los de la Corte. “El Poder Judicial de la Nación está en crisis”, dijo con tono grave. “Es el único poder que parece vivir en las márgenes del sistema republicano. Sus miembros (jueces, fiscales, defensores y demás funcionarios) disfrutan de privilegios de los que no gozan ningún miembro de la sociedad”, los acusó.

“Ningún magistrado ni funcionario judicial paga hoy el impuesto a las ganancias”, los sacudió en público. “Y en el caso de los miembros de la Corte Suprema, acceder a la declaración jurada de sus bienes es virtualmente imposible”, los acusó.

También volvió sobre las denuncias de las visitas del juez de Casación Gustavo Hornos al ex presidente Macri antes de emitir fallos sobre opositores de entonces y sobre el per saltum de la Corte Suprema que avaló el traslado de “dos jueces ignotos” como Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi.

Criticó a los “arrepentidos bien pagos” en referencia a los que confesaron delitos en la causa de Lázaro Báez y a la causa de los cuadernos de la corrupción kirchnerista y en función de todo ello fue que le pidió al Congreso que “asuma su rol de control cruzado sobre el Poder Judicial” y dijo que así lo preveía la Constitución.

El constitucionalista Felix Lonigro dijo a A24.com: “Bochado en Derecho Constitucional: salvo que el Congreso puede hacerle juicio político a los jueces de la Corte, el control pedido por el Presidente es inconstitucional porque no existe norma de la Ley Fundamental que así lo prevea”. Alberto y Cristina Kirchner lucieron en armonía, se prodigaron sonrisas y el trato de viejos amigos. El Presidente abrazó la agenda cristinista para encarar la campaña con miras a octubre.