Rompió el silencio

Alberto retomó el "modo conciliador", pero genera enojo en el kirchnerismo y dudas en empresarios

por Mariano Obarrio | 12 de feb de 2021 - 06:12
Alberto retomó el modo conciliador, pero genera enojo en el kirchnerismo y dudas en empresarios

Con la llegada del tiempo electoral, y la preocupación por el efecto que la inflación y la pandemia tendrán en las urnas en octubre próximo, el presidente Alberto Fernández retomó el "modo" conciliador y acuerdista de marzo de 2020 para alcanzar un gran Pacto Social entre los empresarios industriales, el campo y los principales jefes sindicales. Pero generó ruidos internos con el kirchnerismo y dudas entre los empresarios.

Según pudo saber A24.com, el acuerdo de precios y salarios tiene el aval completo de la vicepresidenta Cristina Kirchner, que adoptó un segundo plano para no perturbar la gestión. Sin embargo, en estas horas hubo críticas internas desde el Instituto Patria a Alberto por el buen trato al campo.

No digieren los dirigentes, funcionarios y comunicadores kirchneristas que Alberto haya recibido en persona a la Mesa de Enlace y haya cerrado un acuerdo para no aumentar las retenciones a las exportaciones ni fijar cupos a las exportaciones. Sólo les pidió cuidar los precios y las cadenas de valor.

Como contrapartida, Cristina avaló el proyecto del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, para modificar el impuesto a las ganancias, fijar un piso de 150.000 pesos para los sueldos y de 152.000 para jubilaciones que paguen el tributo y liberar a 1.267.000 trabajadores que dejarán de pagarlo.

Cerca de la ex presidenta aplauden que ello sirva como un aumento encubierto de sueldos. Mejorará sustancialmente el poder adquisitivo de los sectores medios, los más enojados con el Gobierno. Va en línea con su mandato al Presidente de alinear precios, tarifas, salarios y jubilaciones. Pero la foto con la Mesa de Enlace generó ruido.

Los empresarios de las grandes industrias mantuvieron ayer una buena reunión con el gabinete económico. Se les habló de un acuerdo para contener la inflación y hacer converger precios y salarios en una inflación del 29% para todo 2021. Lo mismo se había acordado anteayer con los sindicalistas de la CGT, la CTA y Hugo Moyano. Sin embargo, los industriales, como los dirigentes del agro, no quieren cantar victoria y todavía tienen desconfianza en esas promesas, precisamente por la presión kirchnerista.

“Alberto está como quien gobierna soportando las presiones de quienes empujan, pero a su vez haciendo equilibrio, porque ayer recibió muchas críticas del kirchnerismo duro por su posición dialoguista con el sector rural”, dijo a A24.com un funcionario del ala albertista. “Eso generó mucho malestar interno dentro del Frente de Todos”, señaló esa alta fuente.

Otro colaborador cercano al Presidente reconoció que "mucha gente se identifica con el kirchnerismo más por sus enemigos que por sus coincidencias, y al sector del campo lo consideran enemigo. Y con ese acuerdo se bajan muchas banderas que levantan estos sectores radicalizados".

“Nosotros estamos esperando todo el tiempo que salga y que sea Alberto, pero no sale. Tiene que cuidar la coalición de gobierno, el Frente de Todos. Alberto no puede darle a Cristina lo que ella necesita, que es la solución judicial de sus causas. Eso siempre va a traer problemas”, se sinceran en Balcarce 50. El kirchnerismo calla en público porque sabe que el Frente de Todos tiene que ganar las elecciones. Y la rebaja del impuesto a las ganancias tiene un gran consenso para aumentar poder adquisitivo.

Sin embargo, en las horas previas a la reunión con la Mesa de Enlace, el senador Oscar Parrilli, que es la voz de Cristina Kirchner, había dicho que los productores agropecuarios se llenan los bolsillos y giran el dinero al exterior, por lo cual se desentienden de los precios locales de los alimentos. Fue la voz que se elevó en los medios, pero internamente hubo llamados cruzados.

Previamente, la jefa del Gabinete, Cecilia Todesca, había considerado la posibilidad de aumentar las retenciones, mientras que el ministro de Economía, Martín Guzmán, deslizaba internamente que no tiene sentido ir por ese camino. Como para satisfacer a la tribuna K, el Presidente le había dado una entrevista a Página 12 durante el fin de semana y dijo que estaba en carpeta el aumento de las retenciones a las exportaciones de soja, maíz y trigo, así como la posibilidad de fijar cupos de exportaciones. Ello desató todo tipo de reacciones en el sector agropecuario, que se preparó para la guerra.

Pero Alberto Fernández, según sus allegados, tuvo en cuenta dos antecedentes: la crisis del campo de 2008 determinó el mayor desgaste del gobierno de Cristina Kirchner y terminó con él eyectado de la administración. Ganó claramente el campo, que tuvo el mayor consenso social, de la clase media y del interior del país. Ni siquiera los gobernadores la acompañaron.

Otro antecedente fue más inmediato: apenas el Gobierno anunció en diciembre la suspensión de las exportaciones de maíz para bajar el precio de los alimentos locales sobrevino un feroz paro del campo y el Presidente tuvo que recular. Es por ello que Alberto Fernández entró a la reunión con los ruralistas con otro semblante y con intenciones de acordar.

Con los grandes empresarios industriales, el gabinete económico, encabezado por el jefe de gabinete Santiago Cafiero, tuvo el mismo mensaje conciliador. Se repitió la foto de los sindicatos y de la Mesa de Enlace. Son tiempos de acuerdos, diálogo y distensión.

Se comenzó a conversar de un acuerdo político y social, un pacto, para armonizar precios y salarios, converger a una recuperación económica, y coordinar expectativas para bajar la inflación y estacionarla en el 29% que prevé el Presupuesto 2021. Se desarrollarán futuras reuniones en mesas sectoriales por rama de actividad y se revisarán todas las estructuras de precios y salarios. Fue sintomático el aplauso de los empresarios a Guzmán, que tuvo un discurso abiertamente divergente del kirchnerismo.

Luego de la reunión de ayer en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, un importante representante de los grandes industriales de alimentos dijo a A24.com que “el diálogo fue positivo, veremos cómo sigue el futuro”. Su semblante lucía una cuota de esperanza, pero también cierta desconfianza.

Entre los ruralistas, un dirigente presente en el encuentro con el Presidente dijo que “Alberto tuvo un tono conciliador, aunque hay datos que no condicen con lo que nosotros tenemos”. De todos modos, afirmó que “hay posibilidades de llegar a un entendimiento” para no aumentar retenciones ni intervenir el mercado.

Los dirigentes agrarios pidieron rebajar el IVA para los alimentos. Todesca dijo que se podía instrumentar, pero el Presidente y el ministro de Agricultura, Luis Basterra, lo desestimaron por ahora. “Vamos a seguir insistiendo. Si la cadena tiene que hacer, el Estado debe hacer esfuerzo”, dijo el ruralista. Otro de los dirigentes agrarios presentes señaló que “no hubo ningún ánimo de confrontación y se notó buena predisposición, porque la inflación les preocupa seriamente”.

Durante la reunión, el Presidente abundó en frases como “ayúdennos, acompáñennos, acordemos estas mesas sectoriales para ver la cadena de valor y ver si hay un eslabón que distorsiona los precios”.

“Nos pidió ayuda, información, que lo acompañemos, y nos pidió que no generemos situaciones que produzcan escenarios de conflicto”, dijo. En la distorsión de precios de la cadena, los productores le mencionaron al Presidente que entre el productor y el consumidor, los precios se ven afectados por los eslabones de la industria, la alta carga impositiva, el precio de la energía, los servicios, sueldos, la distribución y el supermercadismo. Le pidieron al jefe del Estado que resuelva la presión tributaria.

Otro de los dirigentes fue más irónico. “El Presidente hizo su propia interpretación de sus declaraciones por las cuales no había querido agredir al campo, pero nadie entendió nada…”, dijo. También señaló Fernández que es “una gran oportunidad que tiene la Argentina por los precios, tenemos que aprovecharlo. Y para trabajar juntos, acordemos, dialoguemos, establezcamos una mesa con maíz, trigo carne. Ayúdenme a mejorar, a proteger la mesa de los argentinos, la canasta familiar. No hay retenciones, no hay cepo”. El Presidente, según el ruralista, dijo que quiere que aumenten las exportaciones y que no habrá retenciones si todos colaboran.