Una discusión histórica entre Argentina y Chile por el Beagle
Cien años antes, en 1881, Argentina y Chile habían firmado un tratado limítrofe que, sin embargo, no dejó en claro a quién pertenecían las islas. Sin embargo, en 1901, un mapa oficial de la Argentina las colocaba como parte de su territorio. La controversia prosiguió hasta que en 1971 los dos países se comprometieron a someterse a un arbitraje del Reino Unido, que sería el encargado de resolver la disputa de soberanía.
Seis años después, con la Argentina gobernada por la dictador militar de Jorge Rafael Videla y Chile bajo el régimen de Augusto Pinochet, se emitió un laudo arbitral que estableció la posesión de las islas para la nación trasandina, y la libre navegación de las aguas del canal para los dos países.
El gobierno militar argentino rechazó el fallo al aludir errores de derecho, geográficos e históricos. A eso le sumó un antiguo reclamo sobre islas al sur del Cabo de Hornos.
Los encuentros entre los dictadores Videla y Pinochet
Fue en enero de 1978 cuando Videla y Pinochet se reunieron en el aeropuerto del Plumerillo, en Mendoza, y un mes después volvieron a hacerlo en la ciudad chilena de Puerto Montt en busca de un acuerdo al que nunca llegaron.
La situación de disputa comenzó a escalar y en diciembre de ese año ambos países movilizaron sus tropas hacia la Cordillera de los Andes.
La Armada Argentina, comandada por el entonces almirante Emilio Eduardo Massera, -condenado años después, junto a Videla y otros jerarcas, en el histórico Juicio a las Juntas por violaciones a los Derechos Humanos- se desplegó en los puertos de la Patagonia a la espera de órdenes. La infantería de Marina movilizaba más de 10.000 hombres y varios de sus batallones en Tierra del Fuego. Lo mismo hizo el Ejército, a cargo del general Luciano Benjamín Menéndez.
La intervención del papa Juan Pablo II en la disputa diplomática
Los preparativos para el combate estaban listos el 21 de diciembre de 1978, tres días antes de la Nochebuena, pero una fuerte tormenta impidió la movilización militar argentina. Justo a tiempo para que en la mañana del 22 llegara desde el Vaticano un ofrecimiento de mediación por parte de Juan Pablo II, quien transcurría los primeros meses de su papado.
Juan Pablo II le encargó las negociaciones al cardenal Antonio Samoré, y el 8 de enero de 1979 se firmó un acuerdo en Montevideo, Uruguay, entre el Vaticano, la Argentina y Chile para comenzar el diálogo.
Finalmente, en octubre de 1984, el gobierno democrático de Raúl Alfonsín firmó un acuerdo definitivo de límites con Chile que fue sometido a una consulta popular, llevada a cabo el 25 de noviembre de ese año, y contó con la adhesión mayoritaria de la ciudadanía.
Como consecuencia, Chile se aseguró la soberanía de las islas en disputa y los dos países intercambiaron derechos de navegación en la zona. Así se consolidó la paz entre dos naciones que comparten una de las fronteras más extensas del mundo.
El conflicto limítrofe por Lago del Desierto
El del Beagle fue, acaso, el más recordado de los conflictos diplomáticos con Chile en la historia, donde también se destacó, en 1994, la disputa por el Lago del Desierto, en Santa Cruz, muy cerca de la villa turística de El Chaltén.
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La controversia surgió después del tratado de límites que ambos países firmaron en 1881, bajo el postura de que la frontera se fijaría a través del criterio de las montañas divisorias de aguas en la cordillera de Los Andes.
Peritos de la Argentina y Chile iniciaron en 1888 los trabajos de demarcación, pero no pudieron establecer un criterio uniforme en este territorio de 500 kilómetros cuadrados que quedó signado por la indefinición. En 1902 se firmó un nuevo tratado, fruto de negociaciones que estuvieron a cargo del Reino Unido, pero el laudo del rey Eduardo VII no resultó preciso en cuanto a la posesión de Lago del Desierto.
En virtud del tratado de Paz y Amistad que suscribieron en 1984 en la cuestión del Beagle, los gobiernos acudieron a una solución arbitral por un tribunal internacional.
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Así, los presidentes de Argentina, Carlos Menem, y de Chile, Eduardo Frei, acordaron la puesta en funcionamiento del Tribunal, que se constituyó en Brasil y que, en 1994, favoreció con un fallo a la postura argentina por tres votos contra dos y se resolvió el último diferendo entre las dos naciones que comparten una de las fronteras más extensas del mundo.