“En estos cuatro años nos faltó apertura y tolerancia en cada una de las acciones”, dijo. Y criticó la falta de diálogo político: “Nos faltó constituirnos como una dirigencia que pueda generar en Diputados y en Senadores los consensos para construir un país a largo plazo”.
El analista Eduardo D’Alessio tomó la palabra y le preguntó qué cambios generarían para la elección de octubre. “El cambio ya se está dando. Hubo una subestimación de la elección. Hoy hay un liderzago diferente de cara a la elección de octubre”, prometió. E insistió en la idea de trabajar en la fiscalización.
“Hay gente que reconoce que se había ido de vacaciones. El camino fue el equivocado, pero no el destino”, dijo Bullrich.
Una de las últimas preguntas fue de un hombre que lo increpó: “¡Quiero saber si hay equipos instruyendo a los fiscales!”. El auditorio volvió a aplaudir. Y el senador prometió: “No se va a repetir lo que pasó el 11 de agosto”.
El párrafo que dejó más dudas fue cuando Bullrich empezó a hablar como opositor, pensando en la Argentina que se viene. “Tenemos mucho trabajo por delante. Creemos que la elección se puede dar vuelta. Pero si así no fuera así, el 28 de octubre la Argentina va a seguir. Lo único que va a haber es la definición de otro presidente que no es Mauricio Macri y que necesita una oposición responsable”, sintetizó.
Sin tiempo para más preguntas, Bullrich publicó su teléfono en una pantalla gigante por si alguien quería decirle algo más. El PRO empieza a dar señales de que ya se ve como oposición al gobierno de Alberto. Y está preparando a su audiencia.