Rompió el silencio

El albertismo celebra el nuevo discurso confrontativo de Alberto y pide "marcarle la cancha" a la oposición

¿Qué cambió del tono conciliador que el Presidente exhibió el año pasado en el Congreso al de la confrontación abierta del lunes? Desde su círculo íntimo afirman que largó la campaña.
por Nicolás Poggi | 02 de marzo de 2021 - 23:05
El albertismo celebra el nuevo discurso confrontativo de Alberto y pide marcarle la cancha a la oposición

Por estos días, en la Casa Rosada apelan a Heráclito para justificar el cambio de tono (y de rumbo) de Alberto Fernández después de su discurso ante la Asamblea Legislativa. “Nadie se baña dos veces en el mismo río”, decía el filósofo griego. Lo que podría traducirse en estos pagos como “ningún presidente puede tener dos años iguales en el mismo país”.

¿Qué cambió del tono conciliador del año pasado a la confrontación abierta del lunes? En primer lugar, la pandemia, esa instancia imprevista que, como postula el propio Presidente, obligó al mundo a gobernar lo desconocido. Y, después -y relacionado al coronavirus-, el descrédito doméstico por la vacunación VIP, que condicionó la puja política y atravesará, de un modo u otro, todo el año electoral.

Con su discurso en el Congreso, el Presidente lanzó la campaña. Así lo leyó el “albertismo” -su círculo íntimo-, que se reagrupa detrás de la nueva estrategia y se prepara para confrontar con la oposición. Se terminaron los buenos modales de los inicios de la pandemia: a partir de ahora la desconfianza va a mandar en todos los campamentos.

“Alberto habló de frente y dijo lo que piensa”, confiaron en su entorno ante la consulta de A24.com, al reconocer que, además, el Gobierno lanzó la campaña para las elecciones legislativas.

Se entusiasman, también, con la representación que podría lograr ese discurso en temas como la querella al macrismo por el acuerdo con el FMI, las reformas en el funcionamiento de la Corte Suprema, desdolarización de tarifas, modificación del piso de Ganancias y hasta el uso del cannabis medicinal. Agenda proactiva para salir del escándalo. La agenda posible para un Gobierno apremiado y necesitado de dar buenas noticias.

Santiago Cafiero dio señales claras de ese cambio de actitud. “Acá se fugaron 45 mil millones de dólares que vamos a tener que pagar entre todos”, advirtió el jefe de Gabinete. Hace dos años, en tiempos de campaña y de celebración de la unidad peronista, Cristina Kirchner ya había pedido investigar a todos los involucrados en el origen de la deuda y la fuga de capitales. Quizás en ese momento el entonces candidato a presidente tenía otras prioridades.

El mensaje fue "muy potente y puso blanco sobre negro", se sumó, por su parte, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, otro de los que integran el círculo íntimo de Alberto. El funcionario dijo que la política tiene que rendir cuentas porque, si no, “nos dan lecciones por televisión los que chocaron este país".

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Alberto Fernández. (Foto: prensa)
Alberto Fernández. (Foto: prensa)

“Cambiamos la estrategia y ahora vamos a marcarle la cancha a la oposición”, resaltó a A24.com uno de los escoltas del gabinete. Por eso el Gobierno apelará no sólo a la herencia macrista sino que también pondrá la lupa en el rol de la oposición durante la segunda etapa de la pandemia. En el albertismo no están dispuestos a dejar pasar las denuncias contra la Sputnik V por “envenenamiento” ni las convocatorias callejeras contra las medidas de distanciamiento social.

El año electoral explica, también, el reemplazo del tono conciliador del año pasado por la confrontación de este turno. Alberto -y su equipo- asumen la planificación de la campaña y ya empiezan a dar los primeros pasos.

¿Y el sindicalismo? "Fue un discurso de campaña muy festejado por toda la CGT", dijeron cerca de uno de los gremialistas más albertistas. El tono confrontativo no generó ruidos. Al contrario, la central cerró filas detrás del proyecto para bajar el Impuesto a las Ganancias.

“Somos conscientes de que necesitamos de todos, desde Hugo Moyano a los intendentes y dirigentes sociales, y cada uno en su mejor versión”, se sinceran en Balcarce 50. Saben que, si ganan, el mérito será de todo el frente. En caso contrario, sin embargo, la responsabilidad recaerá sobre ellos.