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Cumbre histórica: el Papa recibe a Alberto Fernández con las tensiones por la deuda y el aborto como telón de fondo

Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Cumbre histórica: el Papa recibe a Alberto Fernández con las tensiones por la deuda y el aborto como telón de fondo

El Presidente Alberto Fernández tiene diálogo directo y frecuente con el Papa Francisco por teléfono o correo electrónico. Pero este viernes 31 en El Vaticano tendrán a las 10.30 -6.30 de nuestro país- su primera reunión oficial como jefes de Estado.

Quedarán expuestas las tensiones que los alejan, como la legalización del aborto que impulsa el Gobierno, el accidentado nombramiento de la nueva embajadora y la pretensión de mediación papal ante el FMI, y también los acuerdos mutuos, como la urgencia por resolver el hambre y la pobreza estructural.

En esto último, el Papa confía más en Fernández que en su antecesor Mauricio Macri. De hecho, las convergencias ideológicas en lo económico entre Francisco y el peronismo/kirchnerismo llevaron a algunos sectores influyentes en la Iglesia, cercanos a Jorge Bergoglio, a respaldar solapadamente la llegada de Alberto Fernández al poder. Sin embargo, difieren en la cuestión del aborto y en la resolución reciente de varios temas que dejaron heridas entre ambos Estados.

Al llegar a Roma ayer, el presidente Fernández señaló ante los periodistas que no era el momento de abordar la polémica sobre la legalización del aborto, pero no descartó que si el asunto surge en la conversación lo iban a tratar. Lo cierto es que el conflicto estará flotando en el aire porque es una cuestión que preocupa profundamente a la Iglesia católica.

“El Papa está con mucha preocupación por la situación del país, por la pobreza, la violencia y las muertes a manos de violentos. Pero confía más en este gobierno para llevar alivio a los pobres que en el gobierno anterior”, confíó a A24.com un interlocutor permanente de Francisco.

Cerca del canciller Felipe Solá señalaron en tanto que “el encuentro será a agenda abierta y se hablará del problema del hambre, la pobreza y el medioambiente”.

Desestimaron que Fernández ponga el aborto en el centro de la reunión. También, deslizaron que el Presidente podría invitarlo a visitar la Argentina, algo que Francisco no hizo nunca desde que es Papa en marzo de 2013.

También podría ponerse en la mesa la situación regional de América Latina, la cuestión de la deuda en los países emergentes, y el tema ambiental que Francisco abordó en su encíclica Laudato Sí. “Alberto ha dicho que el Papa lo ha hecho reconciliar con la Iglesia”, señalan funcionarios cercanos al Presidente.

Es posible que el Santo Padre no haga un planteo explícito sobre la intención del Gobierno de legalizar el aborto. “Ante algún comentario del Presidente posiblemente el Papa responderá que no es un tema religioso sino antropológico, de valores humanos, y que nadie habla de las secuelas que quedan en la mujer”, añadieron allegados a Francisco. Otros sectores de la Iglesia esperan que Francisco bloquee el aborto en el Congreso.

“Podría pedirle que desista pero en su estilo bergogliano. Le dirá seguramente ‘lo que yo pienso es esto, es tu decisión’. Pero claro, lo que él piensa lo piensa el Papa”, señalan en medios eclesiásticos.

El Presidente llegará al Palacio Apostólico desde el Patio Belvedere y se saludará con el Papa en la sala del Tronetto para pasar luego a la Biblioteca del Vaticano. Estarán solos unos 20 minutos, lo mismo que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y Mauricio Macri.

En el Gobierno, sin embargo, señalan que el aborto no estará en un primer lugar de la agenda. “Cada uno tiene su posición y son muy conocidas”, dijeron en la Cancillería a A24.com. Desde otros sectores del Gobierno trascendió también que el Presidente podría buscar acercarse a la Iglesia exhibiendo un proyecto paralelo para el acompañamiento del Estado de las mujeres vulnerables que elijan tener sus bebes.

Fernández está en Roma junto a su novia Fabiola Yañez, el canciller Solá, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, la ministra de Justicia, Marcela Losardo, el vocero presidencial Juan Pablo Biondi, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

El otro conflicto es por el nombre de la posible nueva embajadora ante la Santa Sede. La designada sería la diplomática de carrera María Fernanda Silva, que fue la segunda del ex embajador ante el Vaticano Eduardo Valdes en épocas del gobierno de Cristina Kirchner entre 2013 y 2015. Pero en la Cancillería no lo confirman ni desmienten. Es posible que Alberto Fernández le comunique formalmente el nombre al Santo Padre.

Quedaría descartada así María Del Carmen Squeff, que había circulado como candidata. Silva tiene una excelente relación con Bergoglio, pero no cuenta con fuerte apoyo en la Iglesia. Estuvo casada con Adrián Bennardis pero el propio Bergoglio intervino en la nulidad del matrimonio, luego de lo cual Bennardis se ordenó de sacerdote y es cura villero. Es responsable de la Comisión de Niñez y Adolescencia en Riesgo del Arzobispado de Buenos Aires y predica y atiende en las villas miseria porteñas.

Sin embargo, el proceso de designación del embajador estuvo signado por idas y venidas que no le cayeron bien a Bergoglio. Por recomendación del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, se había elegido originalmente al embajador Luis Bellando, pero luego se hizo trascender que El Vaticano lo había rechazado por ser divorciado. En rigor, su nombre nunca fue presentado a Roma y su caída se produjo por una pelea interna en la Cancillería vinculada con su desempeño en la embajada en Brasil.

En El Vaticano causó disgusto esa desprolijidad y tampoco gustó que la Casa Rosada dejara trascender que iba a presentar una terna de candidatos. El embajador es asunto del país y no del Papa, le hicieron saber al Gobierno desde Roma.

El otro episodio que molestó a Francisco fue que el Gobierno dejó trascender que el ministro de Economía, Martín Guzmán, se entrevistará el 5 de febrero en El Vaticano con la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Giorgieva, y que ello iba a implicar una suerte de mediación del papa Francisco por la deuda externa. La reunión entre los dos funcionarios será al margen de Francisco.

En cuanto a la gira, el tema del hambre tendrá un lugar preponderante. El Presidente se encontró el jueves con David Beasly, director Plan Mundial contra el Hambre y el sábado 1° de febrero se reunirá a las 11 con el titular de la FAO, Qu Dongyu.

El viernes a las 8 (las 4 en la Argentina) participará de una Misa en la Basílica San Pedro, luego a las 10.30 se encontrará con el Papa a solas y después ambos estarán con la delegación argentina, a las 16 Alberto estará con el primer ministro italiano Giuseppe Conte, y a las 17 con el presidente Sergio Mattarella. Luego a las 18.30 estará con referentes de derechos humanos italianos.

El lunes a las 20 el Presidente verá a la canciller alemana Angela Merkel; el martes a las 13 con su par español Pedro Sanchez, y el miércoles a las 13 con el francés Emmanuel Macron. En todos los encuentros con jefes de Estado, Alberto Fernández buscará apoyo internacional para la negociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

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