Alberto presidente

Como Perón y Menem, Alberto Fernández asume la presidencia del PJ y unifica al peronismo

Por primera vez desde 1999, el liderazgo del partido queda en manos de un primer mandatario. Buscan ordenar el frente en el año electoral.
por Nicolás Poggi | 21 de mar de 2021 - 22:28
Tras la salida de José Luis Gioja

Tras la salida de José Luis Gioja, este lunes se realizará el primer encuentro del renovado Consejo peronista nacional que liderará Alberto Fernández. (Foto: archivo)

Alberto Fernández junto al gobernador de Chubut

Alberto Fernández junto al gobernador de Chubut, Mariano Arcioni. (Foto: NA)

Un giro del destino quiso que Alberto Fernández asumiera al frente del sello del peronismo (el PJ) un día después de que los radicales hicieran sus internas en dos distritos clave como la provincia de Buenos Aires y la Capital. Un hecho que demuestra que los dos partidos -¿partidos?- tradicionales de Argentina atraviesan momentos distintos: el primero, bajo el calor del poder, apela al verticalismo; el otro, absorbido por una coalición que tiene al Pro como mascarón de proa, busca recrear su democracia interna.

El Presidente llegará al Consejo Nacional del PJ con un amplio consenso de gobernadores, intendentes, gremios y movimientos sociales. Una idea que surgió de las provincias y fue tomando forma entre los intendentes y La Cámpora. El objetivo fue dotar al mandatario de “volumen político” en un momento en que el frente atraviesa discordias y reproches internos.

Alberto será el cuarto presidente peronista de la historia en ocupar los dos cargos a la vez (Presidente de la Nación y del partido): Perón lo había sido entre 1946 y 1974; lo sucedió María Estela Martínez de Perón (de 1974 a 1985). Después fue el turno de Carlos Menem de 1990 a 2001. Néstor Kirchner fue titular del partido a partir de 2008, pero una vez concluida su primera y única presidencia.

Alberto no tiene territorio y es un exponente de ese club multiforme que es el PJ porteño. Una razón más que suficiente para que el grueso del peronismo le otorgue la conducción del partido, desde donde podrá aceitar la maquinaria electoral para las legislativas. Y una movida que corre paralela, además, al enroque que La Cámpora hizo en la provincia de Buenos Aires para consagrar a Máximo Kirchner como conductor de ese sello.

Este lunes, en el acto que se hará a las 19 en en el club Defensores de Belgrano del barrio de Nuñez, quedará reflejada la diversidad de la nueva conducción del PJ. Aunque la actividad estará restringida por la pandemia, la multiplicidad de los socios del nuevo peronismo estará presente para inaugurar el ciclo que sucederá al sanjuanino José Luis Gioja.

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Sucesión: Alberto junto a Gioja. (Foto: archivo)

Sucesión: Alberto junto a Gioja. (Foto: archivo)

En las vicepresidencias del partido, Fernández estará acompañado por Cristina Álvarez Rodríguez, Axel Kicillof, Analía Rach Quiroga (vice de Chaco), Juan Manzur y Lucía Corpacci, diputada y ex gobernadora de Catamarca. Una lista que -por primera vez- cumple con la paridad de género, y en la que abajo se acomodan, a lo largo de las 75 consejerías, todos los dirigentes del Frente de Todos: desde Santiago Cafiero a Eduardo “Wado” De Pedro; desde Pablo Moyano a Fernando “Chino” Navarro, entre otros.

El espejo

Más allá de los esfuerzos por la “unidad” -que inició Gioja, desde la adversidad de la derrota en 2015-, al nuevo peronismo le toca asumir en medio del reproche de quienes se sienten excluidos -tanto en la tira nacional como en el armado bonaerense- y un día después de que los radicales sí se animaran a ir a las urnas.

Resalta, así, el contraste entre los radicales que se someten al designio de sus afiliados y los peronistas que, urgidos por la gestión y la necesidad de dar buenas noticias, prefieren evitar el desorden que ocasionaría organizar una interna alimentada siempre por los peores augurios.

“Los radicheta votan y vos no”, decía una publicación que circuló, los días previos, en Twitter. Es de “La Cafiero”, un espacio deudor de los modos conciliadores de Antonio Cafiero y que se presenta como el “brazo digital” de la “renovación peronista”.

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Los destinatarios de esos reproches son los orquestadores de la unidad “de hecho” del PJ nacional pero, también, los bonaerenses que, desde la cúpula del poder, se plegaron a Máximo y no habilitaron internas. Entre los “heridos” del primer caso se cuentan el gobernador puntano Alberto Rodríguez Saá y Gabriel Mariotto, que quisieron presentar una lista para plantar una discusión testimonial y fueron rechazados por la Junta Electoral.

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En el orden provincial se dio un hecho pintoresco pero no muy diferente: el empresario de la carne Alberto Samid oficializó una lista propia para competir contra la de Máximo, que es la mayoritaria, y ahora tiene que someterse a los designios de la Junta Electoral que deberá habilitar o rechazar esa presentación.

La última vez que los peronistas de un distrito hicieron internas entre sus afiliados fue en marzo de 2020 en San Juan, en la antesala de la pandemia. Allí, el gobernador Sergio Uñac compitió contra Juan Carlos Gioja -hermano de José Luis, el verdadero contendiente- por la presidencia del PJ provincial. Fue la típica pulseada de pago chico entre el mentor y su sucesor. Ganó el actual mandatario e inauguró un nuevo ciclo en el partido.

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Como sea, el PJ reacomodará sus piezas en torno a Alberto y Máximo para el año electoral. Los “heridos” seguirán siendo casos “testigo” del reclamo por el disenso y la participación interna. Como el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, que tiene decidido seguir batallando en la Justicia para evitar el adelantamiento del calendario del PJ Bonaerense que consagrará a Máximo. Un intento por sentar jurisprudencia o la pelea contra un molino de viento. Como quiera mirarse.

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