Este lunes, en el acto que se hará a las 19 en en el club Defensores de Belgrano del barrio de Nuñez, quedará reflejada la diversidad de la nueva conducción del PJ. Aunque la actividad estará restringida por la pandemia, la multiplicidad de los socios del nuevo peronismo estará presente para inaugurar el ciclo que sucederá al sanjuanino José Luis Gioja.
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Sucesión: Alberto junto a Gioja. (Foto: archivo)
En las vicepresidencias del partido, Fernández estará acompañado por Cristina Álvarez Rodríguez, Axel Kicillof, Analía Rach Quiroga (vice de Chaco), Juan Manzur y Lucía Corpacci, diputada y ex gobernadora de Catamarca. Una lista que -por primera vez- cumple con la paridad de género, y en la que abajo se acomodan, a lo largo de las 75 consejerías, todos los dirigentes del Frente de Todos: desde Santiago Cafiero a Eduardo “Wado” De Pedro; desde Pablo Moyano a Fernando “Chino” Navarro, entre otros.
El espejo
Más allá de los esfuerzos por la “unidad” -que inició Gioja, desde la adversidad de la derrota en 2015-, al nuevo peronismo le toca asumir en medio del reproche de quienes se sienten excluidos -tanto en la tira nacional como en el armado bonaerense- y un día después de que los radicales sí se animaran a ir a las urnas.
Resalta, así, el contraste entre los radicales que se someten al designio de sus afiliados y los peronistas que, urgidos por la gestión y la necesidad de dar buenas noticias, prefieren evitar el desorden que ocasionaría organizar una interna alimentada siempre por los peores augurios.
“Los radicheta votan y vos no”, decía una publicación que circuló, los días previos, en Twitter. Es de “La Cafiero”, un espacio deudor de los modos conciliadores de Antonio Cafiero y que se presenta como el “brazo digital” de la “renovación peronista”.
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Los destinatarios de esos reproches son los orquestadores de la unidad “de hecho” del PJ nacional pero, también, los bonaerenses que, desde la cúpula del poder, se plegaron a Máximo y no habilitaron internas. Entre los “heridos” del primer caso se cuentan el gobernador puntano Alberto Rodríguez Saá y Gabriel Mariotto, que quisieron presentar una lista para plantar una discusión testimonial y fueron rechazados por la Junta Electoral.
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En el orden provincial se dio un hecho pintoresco pero no muy diferente: el empresario de la carne Alberto Samid oficializó una lista propia para competir contra la de Máximo, que es la mayoritaria, y ahora tiene que someterse a los designios de la Junta Electoral que deberá habilitar o rechazar esa presentación.
La última vez que los peronistas de un distrito hicieron internas entre sus afiliados fue en marzo de 2020 en San Juan, en la antesala de la pandemia. Allí, el gobernador Sergio Uñac compitió contra Juan Carlos Gioja -hermano de José Luis, el verdadero contendiente- por la presidencia del PJ provincial. Fue la típica pulseada de pago chico entre el mentor y su sucesor. Ganó el actual mandatario e inauguró un nuevo ciclo en el partido.
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Como sea, el PJ reacomodará sus piezas en torno a Alberto y Máximo para el año electoral. Los “heridos” seguirán siendo casos “testigo” del reclamo por el disenso y la participación interna. Como el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, que tiene decidido seguir batallando en la Justicia para evitar el adelantamiento del calendario del PJ Bonaerense que consagrará a Máximo. Un intento por sentar jurisprudencia o la pelea contra un molino de viento. Como quiera mirarse.