Sin embargo, el fiscal Villar ordenó retirar ese pedido. La defensa de la expresidente solicitó de inmediato la prisión domiciliara, en esa dirección. Por la edad de la condenada, porque vive en ese lugar desde hace años y jamás eludió los pedidos de la Justicia en todo el proceso de la causa "vialidad" y otro argumento que hace a la seguridad. Cristina Fernández de Kirchner sufrió un atentado contra su vida - el 1° de septiembre del 2022 - por lo que rechazaron la posibilidad de que fuera enviada a una prisión federal.
En su momento, se le otorgó la prisión domiciliaria, aunque se admitió un pedido de la fiscalía: CFK debe llevar en todo momento una tobillera electrónica. Tampoco puede recibir a quien quiera, en cualquier momento. Tuvo que presentar una lista de familiares, allegados, conocidos y personal de custodia. Todos los demás, deben solicitar un permiso específico. Como por ejemplo, cuando el presidente brasileño, Lula da Silva, la visitó el pasado viernes. La defensa de Cristina Fernández de Kirchner pidió permiso - y lo obtuvo - para esa visita a su domicilio.
El fiscal Villar presentó un escrito para que se retire el pedido de enviar a la expresidente a una cárcel. . Lo hizo minutos antes del inicio de una audiencia oral en el que las partes expondrían sus argumentos para debatir esta y otras condiciones de detención.
Prisión domiciliaria, ¿en otro lugar?
Villar dejó en pie otro pedido: revisar las condiciones actuales del domicilio y la zona en donde vive, ya que sigue la recomendación de los fiscales para que cumpla sus seis años de prisión en otro lugar y no en ese departamento del barrio de Constitución. Cuando se definió como sitio para su morada por los próximos 6 años, el tribunal advirtió sobre las condiciones que se debían observar para no complicar el tránsito, a los vecinos y a los comercios de la zona. Cualquier perturbación, puede ser motivo para cancelar el arresto domiciliario.
Pasadas las primeras semanas - en que la zona estaba desbordada por la presencia de militantes, el barrio fue recuperando su fisonomía, pero no lo hizo de manera total. Sigue la presencia de personas casi todo el día, aunque en mucho menor número, pese a las bajas temperaturas de la semana pasada.
Muchos edificios y casas linderos están plagados de pinturas, escritos y mensajes en apoyo de Cristina y con duras críticas a diversos sectores (a quienes la militancia responsabiliza por la condena recibida). Hay vallas policiales que limitan la circulación de los peatones y automovilistas que hacen sonar insistentemente la bocina - a cualquier hora del día - en esa esquina de Humberto 1° y San José.
Por todas estas razones, el Fiscal de casación mantiene la petición para que se ratifique o rectifique el domicilio para la prisión domiciliaria. Cristina Fernández tiene propiedades en el Sur del país - siempre definió al Calafate como "su lugar en el mundo" - pero dejar la Ciudad de Buenos Aires no es aconsejable para sus intereses políticos. Sigue siendo la presidente del Justicialismo. Está en la ciudad que concentra a los tres poderes de la República y favorece las reuniones que crea conveniente celebrar, con permiso de la justicia. Y además, deben cerrarse las listas del peronismo para las elecciones de medio término. No es el mejor lugar para esa negociación, estar, por ejemplo, en su casa de Río Gallegos o Calafate.
Cristina Fernández de Kirchner no irá a una cárcel común. ¿Seguirá en el segundo piso de San José 1111 en CABA?