Hoy Macri está en menos de 30 puntos en casi todas las encuestas: tanto las propias como las ajenas. Cristina llega a los 38 en algunas encuestas que manejan en el peronismo. Estaría apenas a 2 puntos de ganar en primera vuelta. Vale recordar que no hay balotaje si un candidato saca más de 45% (imposible hoy) o más de 40% con una diferencia de 10 respecto a su seguidor inmediato. Con un 40 a 29 no hace falta ir a ningún balotaje.
Esta nueva posición de repentino poder, deja muy mal parados a todos los aliados que Cristina cosechó en los últimos dos años con el objetivo de “sacar a Macri” y a la sombra del teorema de Alberto Fernández.
Las precandidaturas de Felipe Solá, Alberto Rodríguez Saá, Daniel Scioli, Agustín Rossi y “Pino” Solanas, ya no tienen demasiado sentido. La presencia esos dirigentes - entre otros que habían estado en muchos casos en la vereda opuesta del kirchnerismo cuando gobernaba- permitía ampliar la base electoral y ahí radicaba la supuesta generosidad de Cristina. Ahora todo cambia.
En la construcción discursiva del “Vamos a volver” vs. “Vas a estar mejor” (que proponían algunos aliados) vuelve a ganar la primera opción.
Daniel Scioli está dispuesto a jugar como sea en la interna del PJ y a competir contra Cristina. Felipe Solá duda entre los que le recomiendan pactar y los que le recomiendan seguir con su precandidatura hasta el final. Hay quienes creen que podría ser un excelente vicepresidente de Cristina. En el Senado se necesita un buen diálogo con todas las fuerzas y Felipe Solá podría ser quien lo encare. Suena difícil que Cristina acepte a alguien que votó en contra de la 125.
En el peronismo la mayoría de los gobernadores está a punto de declararse prescindente. Acompañaron hasta ahora la construcción de Alternativa Federal. Aunque como buenos peronistas van a sostener al proyecto hasta la puerta del cementerio pero no van a entrar. Si no hay un candidato competitivo que lo represente, van a jugar su silencio como carta de negociación con los K.
Tampoco tienen mucho margen. Por la hábil negociación que hizo el kirchnerismo en las provincias, todos dependen de Unidad Ciudadana para asegurar la gobernabilidad en las legislaturas. En esta situación están por ejemplo los gobernadores de San Juan y Entre Ríos, Sergio Uñac y Gustavo Bordet. Ambos prefieren que el próximo presidente sea Lavagna, pero habrá que esperar a ver con cuánta comodidad ganan su elección general para ver si hay definiciones más contundentes.
Mientras en sectores del kirchnerismo circula esta ilusión. En el corazón del Instituto Patria son mucho más cautos. Aprendieron la lección: difundir encuestas exitistas a 6 meses de la elección no suma para nada. Aclaran que Cristina está en un empate en el balotaje, que los 38 puntos son solo en Provincia de Buenos Aires, que para el balotaje están en un empate técnico y que Vidal les gana. “Macri y Vidal sí bajaron. Pero todavía no lo suficiente”, aclaran.
Entre los aliados creen que ya no hay vuelta atrás. Va a ser candidata. “Ni en el peor momento con sus hijos chiquitos tomó decisiones por cuestiones personales, ¿por qué va a cambiar ahora?”, se preguntan cerca de Felipe Solá.
Saben que los planes B ya no tienen chance. Ahora los aliados piensan en cuán generosa vendrá esta nueva versión de Cristina Kirchner a la hora de armar las listas de diputados y legisladores provinciales.