Por esos, el desafío para el Gobierno es lograr tener al menos un tercio más un voto, para sostener el veto. Si esto ocurriera, el veto del presidente Milei quedaría firme y haría inútil un tratamiento en el Senado. La cantidad de Diputados es importante, porque en la medida que legisladores no estén en sus bancas, la cantidad de votos para rechazar el veto, es más fácil de conseguir.
la presidencia de la cámara de Diputados
Martín Menem, presidente de la cámara de Diputados, en una jornada difícil para conducir el debate. (Foto: Captura de TV)
Debate largo, pese a una lista de oradores recortada
Al inicio de la sesión, se propuso una votación sobre tablas para unificar criterios. Como la votación resultó ampliamente favorable, tomó la palabra el diputado Germán Martínez, presidente del bloque peronista. El diputado pidió a sus colegas, que habiendo alcanzado ese acuerdo para esta sesión, se bajen muchos de la lista de oradores. Es que si esto no sucede, puede darse un debate parlamentario por más de 12 horas, ya que hay otros temas pendientes, no solo la continuidad o el rechazo de los vetos presidenciales.
Veto: argumentos unificados, pero votaciones diferentes
La propuesta mayoritaria tiene dos partes importantes. Primero, los debates se unificaron. Es decir, cada orador lo hará una sola vez, durante 5 minutos - más tienen los jefes de bloque - y tendrán que argumentar sobre ambos vetos (Universidad y Garrahan). En cambio, cuando se cierre la lista de oradores, cada veto será analizado y considerado en votaciones separadas.
Prima facie, la situación del Hospital Garrahan - llamada oficialmente como "ley de emergencia pediátrica" - tiene mucho más consenso para que el veto presidencial sea rechazado. La situación del financiamiento universitario demanda negociaciones en todo momento en un sentido y en otro: mantener o rechazar el veto de Javier Milei.