Peronismo vs. peronismo

Desventuras y dilemas del "albertismo": ¿tomar el control del Frente de Todos o negociar con el kirchnerismo duro?

Santiago Cafiero llamó a la unidad pero podría generar el efecto contrario. ¿Cómo se paran los miembros del "albertismo" ante la posibilidad de una fractura?
Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
¿Quiénes están detrás del albertistmo?

¿Quiénes están detrás del albertistmo?

Zabaleta

Zabaleta, Cascallares, Manzur y Katopodis, exponentes del albertismo. (Foto: archivo)

Son momentos críticos para el Frente de Todos como alianza de gobierno. Lo sabe todo el sistema político, que parece condicionar sus decisiones o movimientos a las novedades que traiga la interna oficialista por la votación del acuerdo con el FMI. En ese río revuelto, vuelve a cobrar vigencia la posibilidad de que el Presidente promueva el “albertismo” como una expresión propia que sirva como contrapeso del kirchnerismo y La Cámpora.

El germen del círculo “albertista” fue forjado inicialmente en la ciudad de Buenos Aires -el radio de operaciones del hoy mandatario-; antes de la conformación del Frente de Todos había dado en llamarse Grupo Callao. Más raigambre porteña con ese nombre sería imposible.

A esa selecta mesa de dirigentes del PJ de Capital fueron sumándose -al calor de la llegada de la alianza Fernández-Fernández al gobierno- distintas expresiones del peronismo tradicional como los gobernadores, la CGT, los intendentes del conurbano y un actor nuevo que rápidamente se convirtió en uno de los sostenes del Presidente en la calle: los movimientos sociales.

623098753af1a_900.jpg
Alberto Fernández apuntó contra los especuladores de precios y habló sobre la inflación en la Argentina (Foto: Telam).

Alberto Fernández apuntó contra los especuladores de precios y habló sobre la inflación en la Argentina (Foto: Telam).

Dentro de ese conjunto de expresiones diversas, están los que hoy pugnan para que el Presidente concrete una ruptura con el kirchnerismo, el sector mayoritario del frente y al que le reprochan haber dio condicionando la gestión. El chiste era común en la Casa Rosada durante los primeros tiempos del Gobierno: al Senado, donde manda Cristina Kirchner, solían decirle “república separatista”. Una suerte de administración del país con dos polos.

"Alberto está tratando de hacer todo lo que está a su alcance para mantener la unidad, porque hay una idea de que, sin unidad, se va a hacer muy difícil tanto la gestión como las posibilidades en 2023", dicen a A24.com desde el entorno presidencial. Aunque admiten -en un mensaje a Cristina- que "para mantener un matrimonio se necesita la voluntad de los dos".

El dirigente consultado, que suele colaborar en la redacción de los discursos del Presidente, admite de todos modos que el kirchnerismo "se radicalizó y se endureció mucho, y eso generó esta incertidumbre que daña al Gobierno y a la gestión, porque la inmoviliza".

Alberto-Cristina.jpeg

"Para mantener un matrimonio se necesita la voluntad de los dos", dicen desde el albertismo. (Foto: archivo)

"La voluntad siempre está, pero no depende solamente de nosotros", insisten desde el Grupo Callao, donde admiten que si bien es cierto que también "hay un grupo más radicalizado dentro de los albertistas", el conglomerado de fuerzas alrededor del Presidente "es diverso" y tiende a la moderación. De todos modos, advierten que si los kirchneristas "no acompañanan la gestión, se hace muy difícil".

¿Los "albertistas" ven a La Cámpora más proclive a acordar con el Gobierno o a romper? "Está dispuesta a tensionar", admiten desde el albertismo ante la consulta de este portal. Pero a la vez destacan a un "kirchnerismo más institucional" donde ubican a ministros como Daniel Filmus (Ciencia) y Jorge Taiana (Defensa), además de la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, que tienen una postura "más cercana al Presidente". Algo así como un sector en el medio.

Entre los “albertistas” incondicionales se anotan dos intendentes del conurbano con peso propio como Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta, ambos de licencia en San Martín y Hurlingham respectivamente; hoy conducen los estratégicos ministerios de Obras Públicas y Desarrollo Social, respectivamente. Ninguno de los dos nunca se llevó bien con La Cámpora, razón más que suficiente para que el Presidente los tenga cerca.

La carta abierta de Cafiero

Santiago Cafiero conferencia de prensa en Casa Rosada tras la última reunión de gabinete antes de las elecciones legislativas.jpg
Santiago Cafiero, vocero del Presidente. (Foto: oficial)

Santiago Cafiero, vocero del Presidente. (Foto: oficial)

Ahora, el ex jefe de Gabinete y actual canciller Santiago Cafiero hizo un llamado a “deponer las armas” en pos de la unidad para poner el eje en resolver los problemas derivados de la salida de la pandemia y de un mundo en guerra.

“Las diferencias bajo ningún aspecto deben transformarse en una ruptura del espacio político. Las transformaciones que necesitamos para modificar la realidad productiva, laboral y social del país requieren de la unidad, del trabajo y las ideas de todos los compañeros”, dijo.

Para Cafiero, “el quiebre de nuestra coalición también implicaría un divorcio muy grande de nuestra fuerza política (el peronismo) con la realidad que hoy viven los habitantes de nuestro país”. El canciller habla por Alberto, por lo que carta abierta es interpretada como un llamado del propio Presidente para acordar.

Ratifican las fuentes consultadas en el espacio. "Trata de mostrar una actitud más cercana a la de Alberto, que es tratar de bajar los decibeles", dicen en la mesa chica del Presidente.

https://twitter.com/SantiagoCafiero/status/1505524497398521856

Sin embargo, esa convocatoria podría generar el efecto contrario y caldear aún más los ánimos del cristinismo y La Cámpora, que mantienen una postura refractaria con el Gobierno desde que el Congreso sancionó la semana pasada la ley de refinanciación de la deuda. Es decir, un intento de “marcar la cancha” que tendría la particularidad de abrir un nuevo capítulo en la interna.

El "albertismo" especula hoy que, más allá de la pirotecnia de estos días, la resolución dependerá de los "gestos de Cristina". "Si busca conciliar, los decibeles van a bajar", apuestan.

El peronismo llegó al punto de reclamar que el Presidente y su vice se hablen. Un peronista de indudable identificación con ambos como el diputado Eduardo Valdés lo pidió abiertamente: ”Tiene que haber una reunión entre Alberto y Cristina, nos los piden nuestros votantes”, le dijo a Radio 10.

Valdés, que se define como un “frentetodista”, advierte sobre las limitaciones de todos los dirigentes de la coalición ante el distanciamiento de los que están en la cúpula. “¿A quién queremos representar nosotros, a nuestro ego o a los que sufren las políticas neoliberales del macrismo?”, insistió. Otro íntimo de Alberto como Fernando “Chino” Navarro, del Movimiento Evita, llamó directamente a “reconstruir el frente”. Sin sutilezas.

Cómo se paran los albertistas en la interna

En este escenario, los “albertistas” del Gobierno tienen posturas disímiles sobre la “guerra fría” entre la Casa Rosada y el Senado:

Juan Manzur con Jorge Argüello y Osvaldo Jaldo con empresarios en Tucumán.jpg
Jefe de Gabinete, Juan Manzur. (Foto: archivo)

Jefe de Gabinete, Juan Manzur. (Foto: archivo)

  • Juan Manzur: Pese al clima enrarecido por el que pasó hace algunos meses, cuando se dudaba de su continuidad, el tucumano está encolumnado con el Presidente. La semana pasada dijo en un acto del PJ de su provincia que Alberto “conduce” al peronismo. Sonó más como una exclamación hacia puertas adentro que para afuera.

Alberto Uñac.jpg
El gobernador de San Juan, Sergio Uñac, junto al Presidente. (Foto: archivo)

El gobernador de San Juan, Sergio Uñac, junto al Presidente. (Foto: archivo)

  • Gobernadores: La mayoría apoya al Presidente pero hay malestar porque no juegan más a fondo. Muchos operadores del PJ los critican por lo bajo por quedarse en los límites de sus provincias y no intervenir con gestos en la interna. El Presidente, de todos modos, los dispensa con todo lo que puede, en agradecimiento por el apoyo de la mayoría de los diputados al acuerdo con el Fondo.

cgt.jpg
Daer, Moyano y Acuña, el triunvirato de la CGT.

Daer, Moyano y Acuña, el triunvirato de la CGT.

  • La CGT: Nunca tuvo sintonía con La Cámpora ni el kirchnerismo, y preferiría que el PJ rompiera con esa expresión que ven como radicalizada. Hoy ni Pablo Moyano, que es cosecretario general de la central, está bien con el kirchnerismo. “Nosotros no nos metemos en eso, es la interna de ellos”, suelen decir en el Sindicato de Camioneros, donde se autoperciben más grandes que las disputas intestinas de los gobiernos de turno.

Movimiento Evita
Emilio Pérsico, del Movimiento Evita (Foto: archivo)

Emilio Pérsico, del Movimiento Evita (Foto: archivo)

  • Movimientos sociales: Acompañan al Presidente y buscan ejercer de contrapeso de La Cámpora. No por nada fueron los que motorizaron la mayoría de las marchas callejeras en apoyo al Gobierno, tanto la del 17 de octubre pasado como la convocatoria posterior a la derrota en las elecciones legislativas de noviembre. Es más, desde una de esas organizaciones reconocen con pesar que, sin tanta interna, el Gobierno tendría más margen para atacar la inflación y ordenar la economía.

La historia del Grupo Callao

Grupo-Callao-horizontal.jpg
El Grupo Callao, en sus comienzos, con

El Grupo Callao, en sus comienzos, con "Pepe" Mujica. (Foto: archivo)

El llamado “Grupo Callao”, que se presentó en sociedad en 2018, intentó ser el nuevo Grupo Calafate, como en su momento se llamó a la mesa chica que, en los albores del 2000, promovía la candidatura presidencial del desconocido gobernador santacruceño Néstor Kirchner, y que integraba el propio Alberto.

En ese Grupo Callao hicieron algunas de sus armas el propio Santiago Cafiero junto a una lista de dirigentes que, con suerte dispar, terminaron integrando la gestión, como Matías Kulfas (hoy ministro de Desarrollo Productivo), Cecilia Todesca (que pasó de Jefatura de Gabinete a Cancillería) o Guillermo Justo Chaves, que fue jefe de Gabinete de Felipe Solá en la Cancillería.

Este “equipo”, integrado por exponentes sub-40 de la política, debió convivir en el Gobierno con otros sectores más “viciados” como el kirchnerismo y los movimientos sociales, que venían de haber sido oposición a Cambiemos durante 4 años y que quisieron (y en muchos casos lograron) imponer sus reglas. A esa tensión se le sumó la pandemia. Y el resultado fue el recambio ministerial post derrota en las PASO del año pasado. Desde ahí ya nada fue igual.