¿Sirvieron las restricciones?
La mayor parte de la Argentina está terminando los 9 días de pseudo fase 1: restricciones recargadas para intentar bajar la curva de contagios.
La tasa de letalidad del virus (porcentaje de los contagiados que muere) está bajando en niveles importantes. Las vacunas hacen su efecto y –con la población de riesgo inoculada- son menos proporcionalmente los que se internan y mueren.
El problema es que los casos se multiplican a nivel nacional, la ocupación de camas de terapia intensiva crece y las muertes también.
La vuelta a fase 1 tuvo un acatamiento errático:
- Los fines de semana y feriados se vio una reducción de más del 60% de circulación en las autopistas de la Ciudad y un 45% en las avenidas respecto a la semana anterior
- Pero en la semana esa reducción se desaceleró. El viernes hubo apenas un 30% menos de circulación en autopistas y un 20% en avenidas, también en comparación con la semana anterior.
- En Provincia y a nivel nacional se vieron indicadores parecidos.
Lo que muestran estos datos es cierto relajamiento social a medida que avanzan en el tiempo las restricciones. Ahora se vienen cinco días de oxígeno, después dos días más de cierres totales (el fin de semana que viene). ¿Y después?
¿Qué es el ASPI? La hora de la intermitencia
Un grupo de investigadores del Conicet viene proponiendo una idea que cada vez cobra más fuerza en el Gobierno.
Se trata de un equipo interdisciplinario que cuenta con el aporte de epidemiólogos pero que los excede: hay ingenieros, gente que trabaja en ciencias exactas, informáticos y cientistas sociales. Uno de los grandes errores del Gobierno fue pensar que este era un fenómeno biológico: pasado cierto tiempo ya es un fenómeno social.
El problema que se encontraron siempre los investigadores es que los efectos de cualquier restricción se ven 15 días después. En base a un sistema predictivo realizado con sistemas informáticos, se diseñaron esquemas posibles de cuarentenas temporarias e intermitentes.
La idea surgió después de la última cuarentena que se intentó hacer estricta, que fue en julio de 2020. Ahí advirtieron que sociológicamente era inviable seguir con el nivel de restricciones que proponía el gobierno nacional.
El esquema propuesto se llamó ASPI haciendo un juego de palabras con el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), aunque las siglas tienen un significado distinto: aislamientos selectivos, planificados e intermitentes.
Selectivos, porque no son de un territorio amplio, sino de los lugares con más altos índices de contagios.
Planificados, porque las fechas de los cierres tienen que estar prefijadas de antemano. La idea es no estar atado a la evolución de los casos, sino darle certezas a la gente en torno a cuándo se cierra y cuándo se abre.
Intermitentes, porque se van escalonando los días entre aperturas y cierres.
A partir de esa premisa, los investigadores proponen 3 esquemas:
- 9 – 12 (9 días de cierre, 12 de apertura)
- 16 -12 (16 cierre, 12 apertura)
- 16-19 (16 cierre, 19 apertura)
El gobierno nacional -que recibió estos papers en distintas oportunidades- optó por ahora por un esquema: 9 (cierre)– 5 (apertura) - 2 (cierre, el próximo fin de semana) – 5 apertura (del 7 al 11 de junio).
Por ahora no se sabe cómo va a seguir la cosa. Para que este sistema funcione es fundamental que sea “Planificado”, como la sigla indica.
“Los cierres tienen que estar comunicados de antemano. Y si las cifras de contagio dan bien, en todo caso se puede anunciar que se suspende un cierre. Esto cambiaría además la lógica política, porque cada vez que un gobierno habla lo hace para dar malas noticias”, explica a A24.com el sociólogo Daniel Feierstein, uno de los ideólogos del ASPI.
“Estos ciclos se discontinúan en el momento en que ya es posible bajar los casos con testeo, rastreo y aislamiento”, dice Feierstein que aventura que dado el avance del plan de vacunación, en 4 o 5 ciclos completos de aislamientos más aperturas se podría controlar la situación con medidas menos costosas para la sociedad.
Feierstein reconoce que lo ideal sería tener ciclos de cierres largos, pero más importante aún es que sean tiempos que la gente pueda cumplir. Y deben ser comunicados para que la gente pueda planificar su vida.
A nivel local se intentó la experiencia en un municipio que pudo reducir el 50% sus casos en dos semanas. Pero como le fue bien, no siguió con la experiencia y otra vez se descontroló la situación. Por eso, los investigadores insisten en que es fundamental sostenerlo en el tiempo.
Ganar tiempo para vacunar
El mes de junio es clave para el ingreso de vacunas. El sábado, provincia de Buenos Aires anunció que esta semana va a asignar un millón de turnos . Ojo que en Provincia no abren la inscripción segmentadamente (como en Ciudad), sino que todo el tiempo están abiertos. Aunque no sea tu momento, ¡anótate ya!.
¿Qué llegaría en junio?
- AstraZeneca: un millón por semana, las que se fabricaron acá y se envasaron en México.
- Sputnik: se lanza la fabricación local (primero solo envasado), de un millón por mes. Más lo que mande Rusia, que debe casi 20 millones de dosis.
- Sinopharm: se firma nuevo contrato con China. Dicen que llegarían 6 millones entre junio y julio.
- Cansino: es otra vacuna China de una dosis. Se firma en breve un contrato. Todavía no se sabe de cuánto ni cuándo mandarían.
La falta total de plan
Mientras se pase este trance (“hay que pasar el invierno”), la dirigencia política sigue sin plan. Hay problemas serios para transmitirle a la población cómo tiene que prevenirse, dónde están los riesgos y en ofrecer alternativas viables para seguir con sus vidas.
- No hubo reacción oficial por los excesos de Tinelli (aviso: testearse todos los días no es un protocolo de prevención del virus).
- Ni por el brote en River (abrazarse antes de los penales sin barbijo no está en los protocolos).
- El Gobierno lanza una fase 1 sin escuelas en que no baja la cantidad de categorías esenciales (cualquier vendedor de barbijos tiene certificado como personal de salud).
- Siguen las marchas en el centro porteño.
- La Ciudad restringe la circulación, pero no hay controles vehiculares en calles ni avenidas.
- No hay ninguna campaña de difusión explicando cuándo hay que aislarse en caso de ser contacto estrecho y cuándo no.
- No está claro cuál es el tiempo de contagio de las nuevas variantes. Mientras Nación y Ciudad mantienen el período en 10 días, Provincia plantea 14 por prevención.
En ese escenario de confusión total. ¿Cómo haría la ciudadanía para entender y aplicar las medidas y bajar los contagios?