En el plano digital, el decreto establece una división formal entre ciberseguridad y ciberinteligencia. Para ello, se crea el Centro Nacional de Ciberseguridad, que dependerá de la Jefatura de Gabinete, mientras que la ex Agencia Federal de Ciberseguridad pasa a denominarse Agencia Federal de Ciberinteligencia y quedará bajo la órbita de la SIDE, con un enfoque exclusivo en inteligencia en el ciberespacio.
Otra de las modificaciones centrales es la disolución de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar. A partir de la entrada en vigencia del DNU, la inteligencia estratégica militar quedará concentrada en el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, con el argumento de reducir superposiciones y simplificar la estructura operativa.
El decreto también refuerza el rol de la SIDE, que pasa a conducir de manera directa todo el Sistema de Inteligencia Nacional. Entre sus nuevas competencias se incluye la aprobación y el control de los presupuestos del área, incluidos los gastos reservados, y la posibilidad de requerir información a organismos del Estado nacional, a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Como parte de la reorganización, el DNU crea dos espacios de articulación. Por un lado, la Comunidad de Inteligencia Nacional, integrada por los organismos de inteligencia, las Fuerzas Armadas, las fuerzas de seguridad y la Unidad de Información Financiera. Por otro, la Comunidad Informativa Nacional, que incorpora a áreas como Migraciones, Renaper, Aduana, Cancillería y organismos vinculados a la energía, lo nuclear y el sector espacial, con el objetivo de aportar información relevante para la producción de inteligencia.
Uno de los aspectos que introduje la reforma es la habilitación expresa al personal de inteligencia para proteger instalaciones y operaciones, repeler agresiones y, ante situaciones de flagrancia, aprehender personas, con comunicación inmediata a las fuerzas de seguridad.
El decreto ya se encuentra vigente y deberá ser evaluado por la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso, en un escenario de discusión política por el alcance de las nuevas facultades y el uso del DNU para modificar una ley considerada clave.