Interna en el Frente de Todos

El silencio y la estrategia del kirchnerismo duro sobre el FMI

Los próximos pasos de Máximo Kirchner son un misterio. Sin embargo, falta la letra chica del acuerdo para más definiciones.
Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
Máximo

Máximo, el exponente de la postura crítica del kirchnerismo. (Foto: archivo)

Con el acuerdo con el FMI encaminado, el Gobierno pareciera tener más apoyo de la oposición de Juntos por el Cambio que del propio kirchnerismo, la expresión más visible y mayoritaria del Frente de Todos que entró en un estado “deliberativo” desde la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque de diputados.

Esa es la encrucijada que deberá afrontar la coalición oficialista en el año que empieza. Tal como se preveía, La Cámpora y los sectores más radicalizados rechazaron el entendimiento por la deuda y Cristina se llamó a silencio. Las gestiones quedarán ahora a cargo del ministro Martín Guzmán y el ala albertista de la alianza.

De hecho, el Gobierno podría atravesar la irónica situación de contar con el apoyo de los diputados de Juntos por el Cambio y recibir el rechazo de varios integrantes de su propio bloque, como son los legisladores de La Cámpora, Patria Grande, el PCR y los Moreau.

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Ministro de Economía, Martín Guzmán. (Foto: archivo)

Ministro de Economía, Martín Guzmán. (Foto: archivo)

El dilema en el peronismo es si esta disidencia expresada públicamente por Máximo Kirchner representa un quiebre pasajero ante un tema puntual y espinoso como el FMI, para después volver a cerrar filas, o si, por el contrario, anticipa una ruptura definitiva con el foco puesto en la discusión de las candidaturas del año que viene.

Se sabe que La Cámpora tiene su proyecto electoral propio y que Máximo busca afianzarse en la provincia de Buenos Aires, el terreno codiciado por políticos de todas las latitudes del país gracias a su populoso conurbano, una especie de monstruo de muchas cabezas capaz de torcer la balanza de cualquier elección.

Esta cuestión recobró vigencia a partir del gesto de renuncia de Máximo, que abandonó la conducción del bloque del Congreso pero no replicó ese gesto en el PJ Bonaerense, donde asumió a fines del año pasado pese a los planteos judiciales en su contra.

¿Significa que ahora el jefe de La Cámpora va a desmarcar a su agrupación del Gobierno? “Nadie sabe eso -responden desde el kirchnerismo ante la consulta de A24.com-. Eso se va a conocer con el tiempo. Lo de Máximo fue una decisión política que tiene que trabajarse para lograr que sea efectiva”.

Cómo sigue

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Alberto Fernández y Cristina Kirchner el 10 de diciembre en Plaza de Mayo. Se cumplieron dos años de gestión del Frente de Todos (Foto. Presidencia)

Alberto Fernández y Cristina Kirchner el 10 de diciembre en Plaza de Mayo. Se cumplieron dos años de gestión del Frente de Todos (Foto. Presidencia)

De todos modos, desde la órbita K aseguran que el Frente de Todos “no está en riesgo” y que la unidad “no va a romperse”. La rebeldía ante el acuerdo con el FMI es vista como la intervención de un sector que, aunque aún no pueda medirse en sus dimensiones, “tiene pensamiento propio sobre los temas de coyuntura y sobre cómo resolver la crisis”.

Esa noción de “pensamiento propio” es justamente la que podría trasladarse a la estrategia electoral para sembrar las urnas de candidatos. Además, el Frente de Todos entendió por las malas que las PASO, en tanto generadoras de volumen, son necesarias para cualquier fuerza. Juntos por el Cambio las utilizó y ganó en la provincia de Buenos Aires, el distrito más grande del país.

Como en un revival de la unidad sellada en 2019, y más allá de la decisión de Máximo, el kirchnerismo advierte hoy que el sostenimiento de la alianza peronista sigue siendo necesario porque “lo que hay enfrente es el verdadero problema a resolver”. En esos términos hablan de Juntos por el Cambio: no como “fuerza política” sino como un “instrumento” del “poder económico financiero”. Y, apuntan, “hoy ese instrumento es Cambiemos, pero en otras épocas ha habido otros”.

¿Para el kirchnerismo hay acuerdo?

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En el núcleo cristinista evitan especular sobre el silencio de la vicepresidenta -nunca habló desde que se hizo el anuncio hace dos semanas- pero piden revisar las posiciones históricas del kirchnerismo en torno al tema.

“Es obvio que un acuerdo de esta naturaleza es totalmente contrario al pensamiento que siempre tuvo nuestro espacio sobre cuestiones tales como la soberanía -avisa una fuente K ante la consulta de este portal-. Nuestros argumentos están escritos en todos lados”.

También hay otro tema que hasta podría pasar por una discusión semántica. El kirchnerismo sostiene que el acuerdo concreto todavía no se conoce, por lo que se permite preguntarse, entonces, si hay o no un entendimiento con el FMI.

Un alto dirigente de La Cámpora advirtió: "Tenemos que elegir si seguimos paveando o reaccionamos"
Un alto dirigente de La Cámpora advirtió:

Un alto dirigente de La Cámpora advirtió: "Tenemos que elegir si seguimos paveando o reaccionamos"

“Hasta ahora sólo hay un anuncio publicitario, en todos los sentidos del término”, provocan los socios más duros de la coalición. “Lo que se conoce de lo que se difundió genera preocupación sobre las complicaciones y advertencias respecto de la naturaleza de este acuerdo, todos están preocupados por ver cómo se lleva adelante y se cumple”, se plantean cerca de la vicepresidenta.

Desde ese punto de vista justifican el silencio de Cristina. “¿Cómo va a hablar de algo que todavía no se conoce? Ella es la vice y hay que ser serios”, descartan desde el ala K.

“Cristina tiene mucha experiencia, es ex presidenta, conoce en detalle las consecuencias y los riesgos de un acuerdo con el FMI. No puede hablar hasta que no haya algo concreto”, justifican desde el camporismo. Aunque Máximo ya habló y tomó una decisión que podría repercutir en la dinámica interna.

La letra chica

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Alberto Fernández junto al ministro de Economía Martín Guzmán y el de Desarrollo Productivo Matías Kulfas. (Foto: Presidencia)

Alberto Fernández junto al ministro de Economía Martín Guzmán y el de Desarrollo Productivo Matías Kulfas. (Foto: Presidencia)

El kirchnerismo asienta su postura refractaria en que las proyecciones del entendimiento con el organismo de crédito siguen siendo un misterio. “Lo más importante que tiene que venir todavía no está”, se quejan, en referencia a “los deseos, recomendaciones o el pensamiento del FMI sobre qué nivel de detalle debe haber en los aumentos de tarifas”. Un ejemplo entre tantos.

Pero ese particular reviste de vital importancia porque impacta directamente en la paz social (el gobierno de Mauricio Macri pagó las consecuencias) y genera, hacia el interior de la coalición, una interna entre el kirchnerismo y el ala moderada, que representa Guzmán y que encabeza, al final de la pirámide, el presidente Alberto Fernández.

El debate es tan álgido que desde el sector de Cristina advirtieron ante A24.com que aún “no saben” si van a acatar los mandatos de ajuste sobre los subsidios a las tarifas de servicios públicos. Es una bandera que el kirchnerismo no quiere arriar.

“Todo es muy confuso -insisten desde el lado incrédulo de la coalición-, pero nuestra posición es contraria a todo eso y ya lo hemos dicho en todos lados”. Una luz de alerta que todavía no se apaga.

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