La pregunta en todo caso -sin respuesta clara hasta aquí es- precisamente: ¿oportunidades para qué? ¿Quizás para intentar la patriada de su reelección contra todos los pronósticos? ¿Acaso para estirar su capacidad de movimientos y encarar la discusión general de candidaturas con más oxígeno para ubicar funcionarios suyos en las listas? ¿Solo para desquitarse de agravios y destratos recibidos? ¿O para combinar entre sí algunas de estas posibilidades?
El desafío de Alberto Fernández
Imposible, al menos desde esta columna, jugarse por una respuesta. A lo mejor ni el propio interesado lo sabe con certeza y -como predicaba el gran Mostaza Merlo- solo va “paso a paso” de acuerdo a lo que permite (o no) la coyuntura.
En el contexto de una economía que trae malas noticias en casi todos los frentes y pronósticos no demasiados alentadores, lo cierto es que la hegemonía K dentro de la coalición no es lo que era. Ya no alcanzan, como en el pasado, gestos o insinuaciones para torcer voluntades. La explicitación de malestares y las referencias concretas censurando actitudes del mandatario provocan más ruidos que nueces.
Cierto es que el potencial electoral de F2 (Cristina) sigue siendo el más nutrido entre los potenciales aspirantes del FdT, pero como ella se considera proscripta las incertidumbres aumentan y son aprovechadas por F1 con la voz de F3, más potente y contundente que la de la portavoz oficial.
Si todo lo descripto hasta aquí no tiene consecuencias más severas para la administración, es sencillamente porque la principal coalición de la oposición tiene también sus debates y diferencias entre los aspirantes y una definición pendiente del expresidente Macri respecto a que rol desea jugar en el futuro cercano.
Y también a la persistente presencia de Javier Milei en los sondeos de cara a las PASO, que altera cuentas y aumenta especulaciones respecto a impactos y posibilidades de un mayor crecimiento.
Y si faltara poco con lo que sucede fronteras adentro de la Argentina, esta semana trajo desde el exterior ruidos financieros globales vía crisis bancarias en EEUU y Europa de dimensión y duración difíciles de prever.
¿Sobre llovido mojado o la posibilidad de disimular el elefante de nuestros problemas domésticos en la manada de paquidermos internacionales? Pronto lo sabremos.