La difusión de este acuerdo no es casual. Se da en el marco de un conflicto creciente entre los dos gobiernos y en un momento en que el Gobierno nacional necesita sumar voluntades para votar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Por su parte De Pedro necesita exhibirse como un interlocutor confiable para los gobernadores, un rol que quedó desgastado cuando encabezó las renuncias de funcionarios tras la derrota en las PASO, sin aviso previo a Alberto Fernández.
De esta manera, en un momento en que parecían agigantarse los conflictos, la Casa Rosada da dos muestras de distención. Anuncia estos acuerdos con Larreta y baja los decibeles en el conflicto por el transporte: la reunión que se hizo en Transporte fue una reunión técnica, sin declaraciones altisonantes y con la promesa de sumar a la mesa de discusión al gobierno de la Provincia de Buenos Aires.